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sábado, 4 de junio de 2011

''Un abuso'' por donde se lo mire



Este mes varias comunidades del Caribe costarricense como el Cairo, la Francia y Luiciana (provincia de Limón) cumplirán cuatro años recibiendo agua periódicamente en camiones cisterna estatales, ya que no pueden tomar el agua de los acueductos comunitarios porque está contaminada con agrotóxicos como el Diurón, Bromacil y el Triadimefon. Esos venenos son fumigados en los monocultivos de piña de la zona pertenecientes a grandes empresas transnacionales.

Según revelan estudios del Instituto de Investigación Regional de Sustancias Tóxicas, el agua que llega a las comunidades locales por la red de tuberías está contaminada desde 2003. Los habitantes de la zona han denunciado que todos los días llega por medio de las cañerías de agua un cóctel de 22 agrotóxicos.

Mientras, la Procuraduría de Comercio Exterior de Costa Rica aplaude en su último informe que la exportación nacional de piña creció alrededor de 12 % el último año. La realidad es que esa expansión cobra una gran factura a las comunidades que viven cerca de las plantaciones.

Esta actividad económica, que según cifras oficiales cubre más de 50.000 hectáreas, está desplazando al otro gran monocultivo históricamente instalado en la región, el del banano. La piña se coloca hoy como el producto agrícola más exportado en Costa Rica. La exportación de estas dos frutas está en manos, casi en su totalidad, de compañías transnacionales como Dole y Del Monte, es decir, nada queda en Costa Rica más que contaminación y destrucción.

Según los propios funcionarios del Instituto de Acueductos y Alcantarillados (entidad estatal responsable de la distribución de agua potable en Costa Rica), el suministro del vital recurso a las comunidades afectadas mediante camiones cisterna representa hasta la actualidad un gasto de más de 770.000 dólares, que surgen de fondos públicos. Para los técnicos de la Universidad de Costa Rica este gasto es “un abuso”, ya que el Estado está asumiendo responsabilidades que deberían ser de las corporaciones transnacionales. Las corporaciones piñeras privadas ganan dinero a costa de recursos públicos y de la destrucción de las comunidades.

La campesina María Suares, integrante de la Red de Mujeres Rurales y habitante del Cairo de Siquirres, participó el 26 de mayo en un foro en la Facultad de Ciencias Económicas, de la Universidad de Costa Rica. Allí contó sobre el estado de emergencia en que viven las comunidades de Limón afectadas por los monocultivos de piña de la zona: “A los adultos mayores y personas con discapacidades se les hace muy difícil recoger el agua”, dijo Suares. La dirigente también contó sobre las afecciones que sufren los animales a causa del consumo de agua contaminada con venenos.

En tanto, la presidenta de la Asociación Administradora de Sistemas de Agua Potable y Saneamiento de Milano (comunidad también de Limón), Xinia Briseño, denunció la inacción de parte del Ministerio de Salud, porque no atiende las preocupaciones de los vecinos afectados por el suministro de agua contaminada. Briseño agregó que no se ha construido un nuevo acueducto para las comunidades locales a pesar de que existe un fallo de 2009 de los Tribunales de Justicia a favor de esa obra y que a fines de mayo venció el plazo para su realización.

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