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jueves, 26 de mayo de 2011

Avaaz, organización disfraz


En una oportunidad publicamos una campaña de recolección de ''firmas'' de la organización Avazz. El título de aquella publicación era: Firmá: en contra de las ''violaciones correctivas''. Dicha organización realiza campañas como esta constantemente y si bien coincidimos en que el objetivo final es justo, debemos tener cuidado con relación a qué es lo que hay detrás de algunas organizaciones como esta. 

Avaaz significa “voz”. La organización así llamada, a la que alguien caracterizó como ''el Google del ciberactivismo'', quiere dar voz a millones de personas (o “empoderarlas”, como dicen ellos) para acercar la realidad a la del mundo ''que la mayoría de la gente quiere'' (en que se basan para realizar tamaña apreciación, no sabemos). Sus planteamientos parecen ''progresistas'' y ''avanzados''. Lo que vamos a preguntarnos aquí es de quién es realmente la voz Avaaz.

No sabemos si quienes están leyendo esta publicación, han participado en alguna campaña de Avaaz aunque sólo sea firmando una de sus cartas reivindicativas. Si es así, entonces les decimos que están computados como uno de sus ya más de siete millones de “miembros”. A nosotros, en cambio, esperemos que dejen de incluirnos, pues nos acabamos de dar de baja. 

La cara amable de Avaaz

Avaaz, surgida en 2007, se presenta como una organización solidaria que promueve causas tan nobles como la lucha contra la pobreza, el respeto al medio ambiente, la defensa de los derechos humanos, entre otras. La última de sus campañas es por ''erradicar la guerra contra las drogas''. Asimismo, proclama anhelos de paz en Oriente Próximo, combate el choque de civilizaciones y se opone activamente a la represión (por ejemplo en Irán y Birmania). Usa un estilo próximo, juvenil y familiar (siempre de características occidentales, con lo cual podemos ver algo de ''el mundo que la mayoría de la gente quiere'') en las comunicaciones de sus campañas.

En la portada de su web, disponible en catorce idiomas, hace un tiempo se podían ver rotando imágenes referentes a acciones tan positivas como la de tratar de frenar al voraz magnate Rupert Murdoch, el respaldo al pueblo egipcio en su revolución democrática, el control de los transgénicos y la defensa de las ballenas. Son iniciativas en buena medida asimilables a las metas de otras organizaciones altruistas y de muchos creyentes en que “Otro mundo es posible” (aunque quizás no tan radicales). 

La propia Avaaz explica así su ventaja diferencial: ''agilidad, flexibilidad, enfoque y escala extraordinarias''. Esto con respecto a otras entidades de objetivos similares: aprovechan mejor las nuevas tecnologías globales y la realidad de una ética también global. De este modo –afirman–, pueden funcionar ''con un equipo único'' que se hace cargo de ''cualquier asunto de interés público''. No buscan tanto formar una corriente ideológica como una comunidad de valores que respeta las discrepancias puntuales. Sus campañas, dicen, no se imponen de arriba abajo sino que surgen de las demandas de sus miembros. Además, el equipo coordinador colabora con organizaciones afines ''para desarrollar estrategias eficaces''. A partir de ahí brotan sus conocidas alertas, enviadas por correo electrónico o a través de redes sociales, sin perjuicio de publicar también ''anuncios costeados mediante donaciones de los miembros''. Pues afirman con énfasis su total autonomía financiera: ''Nuestro modelo financiado por nuestros miembros nos mantiene independientes y responsables''.

Entre sus ''logros'' recogen la masiva respuesta obtenida por su alerta mundial sobre el cambio climático, su decisiva intervención en Brasil para descalificar a políticos corruptos, o sus actuaciones frente a desastres naturales en Pakistán y Birmania. Asimismo han realizado recogidas de firmas contra los transgénicos, apoyaron los esfuerzos para que Paul Wolfowitz dejara de presidir el Banco Mundial y animaron la superación de las ''políticas unilaterales y destructivas de Bush''. Esto último encaja con el hecho de que entre sus fundadores no falten críticos del criminal texano.

Ampliando el espectro

Un análisis algo más cuidadoso muestra detalles quizá no tan positivos. Su frecuente recurso iconográfico a Osama Bin Laden lleva a sospechar que, además de asumir la absurda versión oficial sobre el 11-S, comulgan con las bases de la “Guerra contra el Terrorismo” (¿quizá no son tan contrarios a Bush después de todo?). Refuerza esa sospecha que entre sus “logros” incluyan que coorganizaron en 2007 el primer discurso de David Miliband como ministro de Exteriores del Reino Unido en la etapa de Gordon Brown. O la propia colaboración de éste con una campaña de Avaaz. Recordemos que Brown fue durante años miembro del gobierno Blair que respaldó la guerra “legal” contra Afganistán y codeclaró la guerra ilegal contra Irak. Y que, ya como primer ministro, mantuvo la misma línea belicista, además de liberticida.

No menos llamativo es que en varias de sus portadas (en inglés, alemán, etc.) destaquen una frase del propio Brown elogiando a Avaaz. O que en otras de ellas (la versión española, la italiana, etc.) recurran a una cita de Al Gore de estilo similar. Gore fue el vicepresidente de Clinton (recuérdese el acoso a Irak durante aquellos años, con frecuentes bombardeos, a veces masivos), el que aceptara sumisamente su “derrota” electoral frente a Bush pese a haber ganado en votos, el ecologista derrochador de energía que fuera galardonado con el Nobel de la Paz, premio obsceno como pocos, entregado una vez más a un violentista.

Pero aún no hemos visto nada... Nosotros ya teníamos bajo la lupa a Avaaz por la tibieza de algunas de sus posturas (a la vez que aplaudíamos otras), o por su apoyo a las engañosas “revoluciones de colores”. Cabía pensar en su ingenuidad, no obstante. Lo que acabó disparando todas las alarmas fue que la organización, descaradamente abogara por la imposición de una zona de exclusión aérea sobre Libia para acabar con el régimen de Ghadafi. En otras palabras: 1. Dan por buena la versión occidental de los hechos, pese a que a día de hoy aún nadie ha demostrado que lo que ocurra en Libia sea otra cosa que una guerra (y, según crecientes indicios, promovida por el imperialismo). 2. Les parece correcto que los mayores criminales del planeta (¿o es que aún no se han dado cuenta de que lo son?) intervengan para deponer a otro criminal a fin de cuentas menor. 

Quién está detrás?

Indagar en la “trastienda” de Avaaz resulta revelador. Hemos mencionado ya que su gente coorganizó el primer discurso de Miliband. Su socio en esa peculiar gestión (curioso “logro” ésta para un colectivo que quiere cambiar el mundo) fue la Chatham House.

¿Qué es la Chatham House? Su nombre original, aún conservado, es Royal Institute of International Affairs, el más relevante think tank británico y uno de los más influyentes del mundo. Su fundación data de 1920 (con cédula real desde 1926), fruto de un plan angloestadounidense cuya contraparte al otro lado del Atlántico sería el Council on Foreign Relations (CFR), ''institución hermana'' bien conocida por su capacidad de orientar la política exterior estadounidense.

Por las tribunas de la House han pasado oradores como David Cameron, Ban Ki-moon, Hamid Karzai, Condoleezza Rice, Gordon Brown y Pervez Musharraf. Y, más atrás en el tiempo, otros como Ronald Reagan. O sea, parte importante del poder global, del Sistema actual y promotores (a escondidas) del ''Nuevo Orden Mundial''. Eso sí, con una cierta inclinación europeísta pese a sus vínculos atlánticos. Interesante entidad colaboradora de Avaaz, en cualquier caso.

Según Wikipedia, otra organización favorable al sistema, Avaaz nace de la confluencia de dos organizaciones preexistentes, ResPublica y MoveOn. Ambas, supuestamente preocupadas por una democracia más participativa. La primera, con alusiones iconográficas en su web a Gandhi y a Martin Luther King, tiene entre las personalidades que la respaldan a alguna procedente del entorno de Bill Clinton, pero la gran mayoría son destacados líderes o portavoces religiosos, tanto protestantes como católicos romanos (hay también un rabino). Entre los segundos se incluye Charles Rooney, de Catholics in Alliance for the Common Good (CACG), una organización que promueve ''la plenitud de la tradición social católica en la plaza pública'' (el enlace a esta cita provista por Wikipedia ya no se encuentra activo). Por su parte, MoveOn está muy vinculada al Partido Demócrata estadounidense. Es anti Bush y pro Obama. Entre sus fuentes de financiación destaca el ''superricacho'' George Soros, conocido especulador húngaro-estadounidense que, entre sus múltiples hazañas, llegó a desestabilizar el Banco de Inglaterra. Además, promotor también del ''Nuevo Orden Mundial'' y miembro activo del Club (o Grupo) Bilderberg

Volveremos pronto con Soros. Antes, aludamos rápidamente a un sujeto nada irrelevante que se cuenta entre los cofundadores individuales de Avaaz. Hablamos de Tom Perriello, con una fulgurante carrera a sus 36 años. Ex congresista por el Partido Demócrata, Perriello es otro partidario de la “Guerra contra el Terrorismo” y como tal ha apoyado el aumento de tropas en Afganistán y la permanencia en Pakistán. Defensor del “derecho” a tener armas, son conocidos sus vínculos con la Asociación Nacional del Rifle. Pero quizá no sean menos significativas las conexiones de Perriello con el mundo religioso. Católico romano, colabora no obstante también con organismos de otras confesiones. Fue además uno de los impulsores de la entidad sociorreligiosa Faithful America, así como el fundador de la CAGG, la susodicha agrupación papista que quiere inundar de tradición católica la sociedad estadounidense con la excusa del “bien común”.

¿Realmente se autofinancia Avaaz? Según lo que se entienda por eso. Si un multimillonario se encuentra entre sus miembros donantes, podemos decir que sí (lo que pasa es que entonces tal vez haya que preguntarse quién es miembro de quién). Hablamos de nuevo de George Soros. Son diversas las fuentes que lo conectan con Avaaz, cosa que esta organización no declara y, hasta donde sabemos, tampoco desmiente.

En busca de más evidencias, retornemos al papista Perriello, el dinámico cofundador de Avaaz. Al parecer, el Open Society Institute (OSI) de Soros le dio 150,000 dólares a su citada asociación Catholics in Alliance for the Common Good en 2006. Algo llamativo por cuanto Soros es ateo.

Por cierto, este acaudalado caballero ha estado también vinculado, como miembro de su Junta Directiva, al CFR, ya citado más arriba (recordemos que es la entidad hermana de la Chatham House, colaboradora de Avaaz). Y a través del también mencionado OSI, tuvo un papel relevante en el éxito de la Revolución de las Rosas, que inclinó definitivamente a Georgia hacia el lado occidental. Por entonces (2003) aún no existía Avaaz, que después se ha caracterizado por defender ese tipo de revoluciones en otras partes.

Desde luego, la financiación de Soros ayudaría a comprender el rápido crecimiento de Avaaz, así como la espectacularidad de sus acciones y recursos (recordemos la tecnología visible en su web, así como que ésta tenga versiones en catorce idiomas) y que pueda propagandearse en la redes sociales con total facilidad.

Conclusiones

Avaaz se presenta a sí misma como una organización de base, pegada a la ''gente de a pie'', que con un solo pero entusiasta equipo humano ha sido capaz de captar millones de seguidores e irradiar una influencia cada vez más global en su camino hacia un ''mundo mejor''. Dice promover la paz, la libertad y los derechos humanos.

La realidad parece ser muy otra, como delatan sus vínculos. Estamos ante una organización cien por cien sistémica y por tanto condenada a contribuir a preservar lo esencial del presente statu quo. Un movimiento asociado a los principales responsables de este criminal Sistema, sobre todo a los del ala ''progre'', incluido el magnate Soros. Al servicio, pues, del imperialcapitalismo. Y con una inquietante nota adicional, resumida principalmente en la figura de Tom Perriello: la conexión de fondo con el Gran Tapado.

Con Avaaz estaríamos, sencillamente, ante lo que Michel Chossudovsky llama “fabricando disidencia”: para evitar que surja una disidencia de verdad, lo que hace el Sistema es inventarse una falsa hacia la que canalizar los genuinos impulsos de cambio y renovación. Es el típico disfraz del Poder para autoalimentarse. Disfraz que no goza solo Avaaz, sino una cantidad enorme de organizaciones (todas grandes y muy bien promocionadas) al servicio de estas personas que manejan el mundo

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