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viernes, 7 de enero de 2011

Año nuevo vida nueva? NO!!!



El cierre de 2010 en Honduras no fue de celebración para las organizaciones opositoras al régimen de Porfirio Lobo. A diario, se registraron denuncias de hostigamientos y persecuciones contra dirigentes sociales, según registró el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP).
Por ejemplo, el Colegio de Profesores de Educación Media de Honduras (Copemh) denunció el domingo 26 de diciembre a través de un comunicado que su sede central había sido militarizada, en plenas vacaciones del magisterio.
Responsabilizaron a Lobo por continuar con las políticas neoliberales tendientes a privatizar la educación “en toda el área mesoamericana”, y que ha arremetido contra el Copemh porque lo identifica como un actor que podría frenar ese proceso, según informó la Red Morazánica de Información.
“Con la educación en manos de la oligarquía y de los empresarios se acaba el libre pensamiento y en cambio a ellos se les genera millones de ganancias”, aseguran los maestros, que en 2010 se movilizaron contra la implementación de la nueva Ley General de Educación.
Por otra parte y de acuerdo a información que también divulgó la Red Morazánica, el Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla” (también conocido como Las Chonas), informó que el 21 de diciembre fue asaltada su sede en Tegucigalpa. Los agresores seleccionaron algunos documentos y también entraron a las computadoras del local. La organización de mujeres considera que ese hecho delictivo es “una manifestación más de la permanente vigilancia, acoso, persecución y represión de que somos objeto por resistirnos, desobedecer e ignorar al régimen de Porfirio Lobo Sosa”.
Por otra parte, el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh) responsabilizó el 15 de diciembre a un grupo de jueces y de fiscales del Ministerio Público por el intento de secuestrar documentación confidencial. Ese mismo día fue detenida una de las integrantes de esta organización, Elba Rubio, que también es periodista de la radio comunitaria La Voz de Zacate Grande. Ella, junto a otra integrante de la emisora, Elia Hernández, deberán comparecer ante un juzgado el próximo 11 de enero, acusadas por el delito de desobediencia.
La decisión la tomó el juzgado del municipio de Amapala, luego de la detención de Hernández y Rubio, durante el desalojo de familias campesinas en la comunidad de Coyolito, en la isla de Zacate Grande.
Estos episodios arbitrarios fueron denunciados por la Asociación Mundial de Radios Comunitarias – América Latina y Caribe (AMARC - ALC), que le exigió a las autoridades hondureñas la inmediata anulación del proceso penal, según informó la agencia de noticias Púlsar.

Comité de Granjas Agroecológicas: mucho más que una alternativa


Marta y Marco


Marta Peñafiel y Marco Andino

La lucha por los cambios sociales que abran cauce a un Ecuador que incluya a serranos y costeños, campesinos andinos, indígenas amazónicos y la vasta variedad cultural del país sudamericano tiene larga data y ha conocido etapas de auge, mesetas y retrocesos.
Marta Peñafiel y Marco Andino, en la provincia cordillerana central de Chimborazo, unieron sus vidas a esas luchas y entre sí varias décadas atrás. Por lo que al repasarla también avanzan en las páginas de su propia biografía.
Desde los tiempos de Leónidas Proaño (1910-1988), el “Obispo de los Indios” y su influencia señera en la reivindicación del derecho a la tierra prometida donde vivir y producir, hasta el actual Comité de Granjas Agroecológicas que Marta y Marco integran y acompañan, en las provincias de Chimborazo, Tunguragua y Bolívar, se han venido rescatando del intencionado olvido prácticas de asociación y rotación de cultivos locales, arreglos sociales de cooperación y capacitación en prácticas ancestrales para producir sin esquilmar.
Ecuador cuenta con una Constitución que en muchos sentidos resulta modelo en materia de inclusión de derechos y reconocimiento de pluriculturalidad. Sin embargo, el texto constitucional dista mucho de ser un escudo eficaz para las comunidades ante amenazas como las concesiones mineras, la intermediación usuraria, la forestación maderera en páramos, la falta de respuestas ante la crisis climática, reflexionan Marta y Marco.
Los integrantes de la organización Ecovida y de la Red por el Derecho a la Alimentación FIAN Ecuador, marcaron la diferencia esencial entre la forma (de la Constitución y las leyes) y su sustancia que, a su juicio, sigue beneficiando al agronegocio concentrado en un puñado de empresas.
Tal es el caso de la ley de aguas o de soberanía alimentaria aprobadas sin el respaldo de las organizaciones indígenas campesinas: “el gobierno en sus comienzos tiene un fuerte respaldo de las organizaciones, pero ya después por lo que es su posicionamiento en la práctica recibe la crítica permanente de las organizaciones”, puntualiza Marco Andino.
Marta por su parte señala que son las comunidades campesinas, en sierras, páramos y valles las que verdaderamente “dan de comer al país” pero que sin embargo las acciones oficiales tienden a favorecer a empresas bananeras, de palma africana o de agricultura de exportación.
Mientras, problemas como el acceso a la tierra, las inversiones en obras de regadío o el rescate de variedades de semillas criollas que rompan la cadena de dependencia de los proveedores de insumos por ejemplo, no concitan la atención oficial, señalan los activistas.
Los procesos de acompañamiento e intervención en la provincia de Chimborazo, de las de mayor incidencia de población indígena en la región andina ecuatoriana, representan para Marta Peñafiel y Marco Andino una historia reciente de la que aprender para no repetir errores que significan duros retrocesos.
Desde agrupaciones políticas que “se apropiaban” de las comunidades para alinearlas a sus fines y no viceversa, hasta organizaciones no gubernamentales (ONGs) que mediante prácticas clientelísticas ahondaron lazos de dependencia, Marco y Marta tuvieron que re-educarse en la necesidad de escuchar las verdaderas necesidades de las comunidades, sin recetas previas, reconociendo la creatividad para solucionar los problemas de campesinos convertidos en “ingenieros”, “maestros” o “arquitectos”.
La idea misma de organización, señala Marta Peñafiel, la han re-aprendido de los propios compañeros que objetivamente sufren (vía el encarecimiento de la tierra, vía el cambio climático) el avance avasallante del capital sobre el campo y los bienes naturales.
Marco asimismo rememora el papel del Obispo Proaños en cuanto a cambiar el método de trabajo con las comunidades pero también en su experiencia de abrir los horizontes de la lucha hacia la solidaridad internacional.
Para Marco Andino, las prácticas concretas de las comunidades campesinas hoy significan un mensaje de esperanza frente a crisis estructurales que afectan al ambiente, el clima y del derecho a la alimentación.
Finalmente, Marta comenta cómo fue su propia evolución para entender las luchas por las causas campesinas como parte de la defensa de Derechos Humanos y su vinculación con FIAN, organización que hoy preside a nivel de Ecuador. “Descubrimos que todo aquello por lo que veníamos luchando desde hacía tantos era una cuestión de derechos”, señala.


Mercedes y Mariano



Mariano Pancar



Asociación y rotación de cultivos, independencia de los insumos químicos, conservación de la semilla, compartir conocimientos, fortalecer el núcleo familiar, no vender las tierras, “que nuestro dinero no vaya a los ricos”, apostar a la soberanía alimentaria.
Con este puñado de conceptos, mucha decisión y la convicción de que la letra constitucional ecuatoriana debe hacerse realidad palpable tarde o temprano en el medio rural, viven y resisten los integrantes de la comunidad Alto Columbe, a una hora y media de la ciudad de Riobamba, provincia de Chimborazo.
Entre ellos se encuentran Mercedes Guacho y su esposo, Mariano Pancar. Ellos viven a unos 3000 metros de altura sobre el nivel del mar, en zonas intensamente productivas, casi al nivel de páramo, mostraran con orgullo indisimulado la división de potreros para el ganado, los ensayos en agroforestería, el sistema de terrazas, la implantación de cultivos asociados tradicionales y revalorizados, algunos de ellos casi desaparecidos en la zona del Alto Columbe.
Mariano recuerda que así mismo trabajaron sus mayores, pero que a influjo del paquete tecnológico de la revolución verde la zona se fue volviendo menos rica en cultivos y más dependiente en caros insumos, que transformaban de hecho a los proveedores en “socios” de la ardua tarea de los campesinos.
En su casa está colocado el tendido eléctrico, es verdad, aunque sin conexión. Pero lo que verdaderamente apremia para esta comunidad es la posibilidad de hacer llegar agua de regadío que les permita extender sus meses de cultivo y cosecha.
Los cuatro tradicionales meses de lluvias se han visto reducidos a poco más de dos y en ellos las precipitaciones se han vuelto más violentas y copiosas, volviendo ineficaces las prácticas tradicionales para mitigar la erosión de los suelos en pendiente.
En la región andina ecuatoriana las fuentes de agua provienen de la zona de páramos, superando los 3.600 metros de altitud. Sin embargo, la forestación con especies exóticas como pino y eucalipto o el corrimiento de la frontera agrícola hacia esas regiones ha motivado el empobrecimiento de esas cuencas, por lo que la posibilidad de riego se hace cada véz más costosa, remota e inconstante, señalan Mariano y Mercedes.
“En las ciudades hay mucha influencia de los almacenes, de los supermercados y se están imponendo la alimentación ’chatarra’, ’casi listo’”, reflexiona asimismo Mariano. “Cultivando los campesinos se puede tener el mejor alimento para la humanidad, pero falta la toma de conciencia y existen malas influencias en el país” que no defienden la producción familiar campesina, señala este indígena campesino ecuatoriano.
La finca de Mariano y Mercedes forma parte del Comité de Granjas Agroecológicas que, como se dijo, ha venido trabajando desde hace varios años intentando rescatar los saberes ancestrales y actualizar las prácticas campesinas hacia la agroecología como opción productiva pero también como mensaje político, de resistencia frente a la descampesinización del medio rural, el avance de los monocultivos para agrocombustibles (palma africana, caña de azúcar) y también la desertificación humana de las regiones de su provincia ante la penetración de megaproyectos mineros o forestales.
Mercedes Guacho, por su parte, destaca la importancia de que el ejemplo del cambio de sistema productivo en su comunidad pueda ser compartido para sumar más familias a este movimiento creciente.
Comenta que muchas son las familias que al ver los cambios producidos en su finca, como la incorporación de plantas medicinales con que asisten a sus “guaguas” (hijos pequeños) se muestran interesadas en dejar de ser solamente asalariados de los intermediarios y mejorar la calidad de vida propia y de sus comunidades.

jueves, 6 de enero de 2011

Joven Mapuche apresada y torturada en Chile


Al mediodía del martes 4 de enero fue detenida por policía chilena la joven Mapuche Vanesa Queipul Paillaleo. Mientras se encontraban en el camino público cercano al fundo Poluco, colindante y reivindicado por la comunidad Ignacio Queipul, fueron perseguidos a balazos un grupo de jóvenes mapuche entre los que se encontraba la joven, que fue luego detenida.
En estos momentos se encuentra prisionera por Carabineros de Collipulli y sometida a tortura psicológica y diversos apremios la joven Queipul, que es madre de una niña de 2 años que la espera en su casaCabe destacar que hasta el momento no se ha producido ningún enfrentamiento de los comuneros con la policía y que, de acuerdo a lo informado por estos, no existe ninguna justificación para el baleo y posterior detención.
De acuerdo a lo informado por el Werken del Lof Temucuicui Mijael Carbone, los hechos “ocurren mientras los jóvenes se dirigían a desarrollar tareas productivas en el sector, y son directa responsabilidad del capitán de carabineros a cargo de la zona, el que se caracteriza por su prepotencia y quien siempre esta provocando a los Mapuche para que se generen situaciones graves que justifiquen la represión''. Junto con condenar los hechos, el Werken señaló que esta información es un téngase presente respecto de futuras situaciones de violencia policial.
Los comuneros viajaron al cuartel policial de Collipulli para intentar mediante el diálogo la liberación de la joven prisionera Mapuche que está siendo torturada.
Por otra parte, el intendente de La Araucanía, Andrés Molina, anunció que están estudiando sumarse a la acción judicial que interponga el Ministerio Público en contra de la lamwen, pues supuestamente habria sido sorprendida encapuchada, tras los ataques a balazos a un carro policial de Carabineros, en enfrentamientos ocurridos en los fundos Poluco Pidenco de forestal Mininco, además de Montenegro y La Romana del usurpador René Urban.
Molina indicó que están estudiando sumarse a las acciones que inicie la Fiscalía de Collipulli, tras la formalización de los cargos en su contra, esto a pesar que el Gobierno se comprometió a no iniciar acciones judiciales bajo la Ley Antiterrorista, en contra de comuneros Mapuche tras la huelga.
El representante del gobierno chileno niega torturas que habría cometido carabineros de Ercilla en contra de Vanesa Queipul, como fue denunciado por miembros de su comunidad.
No es extraño que tanto los representantes del estado chileno como sus policías nieguen los abusos que cometen a los Peñi y lamwen, si ya sabemos que es parte de su política esta manera de actuar, pues tienen todo el respaldo del poder económico y políticoEste será un tema que abordará, supuestamente, el Consejo de Ministros que visitará La Araucanía y que sesionará el próximo 13 de enero, en el estadio Germán Becker.

miércoles, 5 de enero de 2011

Malasia: una selva y sus poblaciones en destrucción



Los cazadores-recolectores Penan viven en las selvas del interior de Sarawak, en la parte Malasia de la isla de Borneo. De tradición nómada, muchos de los entre 10.000 y 12.000 Penan viven ahora asentados en comunidades, pero su existencia sigue dependiendo de la selva. Algunos aún siguen viviendo principalmente de forma nómada.

Durante más de un siglo Sarawak estuvo gobernada como el reino personal de los “Brooke Rajahs”, tras la llegada del inglés James Brooke en 1839. En 1946 pasó a manos de los británicos y en 1963 fue incorporada a Malasia.

El Gobierno del estado de Sarawak no reconoce los derechos de los Penan sobre su tierra. Desde 1970 ha respaldado la ingente actividad maderera comercial en tierra indígena por todo Sarawak.

En 1987, muchas comunidades Penan protestaron contra la tala en su tierra bloqueando las carreteras abiertas en la selva por las empresas madereras. Más de un centenar de Penan fueron arrestados. Los Penan han mantenido su resistencia y siguen organizando bloqueos contra las empresas. En algunos casos han conseguido evitar que las empresas entraran en su tierra, pero en otros han visto como gran parte de su selva era destruida.

Allí donde todos los árboles de valor han sido cortados, las empresas han comenzado a talar los bosques por completo con el objetivo de establecer plantaciones de palma de aceite. El Gobierno de Sarawak también tiene previsto construir doce nuevas presas hidroeléctricas, que inundarán muchas comunidades de los Penan y de otros pueblos indígenas.


Palma de aceite

Los Penan y otros pueblos indígenas se encuentran amenazados por los nuevos proyectos para expandir enormemente las plantaciones de palma de aceite del estado malasio de Sarawak.

El Gobierno de Sarawak ha anunciado sus planes de duplicar el área destinada al cultivo de palma de aceite antes de 2020, usando tierras indígenas que, según dice, “están infrautilizadas y no tienen títulos de propiedad”.

Las empresas madereras han destruido gran parte de la selva tropical de la que dependen los Penan. Ellos y otros pueblos indígenas ven ahora cómo su tierra está siendo vendida para la instalación de plantaciones de palma de aceite. Los indígenas ya han presentado más de 100 demandas judiciales por cuestiones de propiedad territorial en los tribunales de Sarawak.

Una mujer Penan dijo a Survival International: “La selva es mi techo y mi refugio y es también el lugar donde puedo encontrar comida para comer. Pero cuando llegue la palma de aceite todo acabará”.

Un líder Penan llamado Matu, cuya tierra ya había sido plantada con palma de aceite, declaró: “Han tomado nuestra tierra y nuestra selva por la fuerza. Han acabado con nuestros árboles frutales, nuestro terreno de caza cada vez es más limitado y los ríos están contaminados, por lo que los peces se están muriendo. Antes había muchos jabalíes por aquí. Ahora, sólo encontramos uno cada dos o tres meses”.

El objetivo del Gobierno para 2020 es de dos millones de hectáreas. El ministro de desarrollo territorial de Sarawak, James Masing, dijo al periódico malasio The Star que la palma de aceite se había convertido en la tercera fuente de divisas para el estado después del petróleo y del gas natural licuado. Dijo que su ministerio estaba trabajando para eliminar trámites burocráticos y poder llevar a cabo un “desarrollo más agresivo” de las tierras indígenas.

Según declararon el pasado 20 de diciembre fuentes internas a Survival: “El Gobierno de Sarawak pone, como es habitual, el beneficio por delante de las personas, y su desprecio por los derechos de los pueblos indígenas es evidente. Más plantaciones de palma de aceite serán un desastre para los Penan, y ellos no las quieren”El aceite de palma se usa en biocombustibles y en muchos alimentos y cosméticos.

Otro mercado sostenido por los más chiquitos


En las ciudades de Jaipur y Surat se cortan y abrillantan las piedras preciosas para los mercados occidentales. Un sonido constante recorre el barrio de Mithi Kothi, en la ciudad india de Jaipur. La basura se acumula en las esquinas y perros vagabundos corretean a su antojo. De las ventanas y puertas de las desvencijadas viviendas escapa sin descanso un zumbido. Es el sonido de la industria de las joyas. También el de la infancia rota. Miles de niñ@s pulen en la turística ''ciudad rosa'' piedras preciosas y semipreciosas que abastecerán los mercados occidentales de la joyería y los complementos.

En Mithi Kothi las casas hacen las veces de taller de pulido y de vivienda. En su interior, niñ@s de ocho y nueve años se esmeran en dar forma y brillo a las valiosas piedras en largas jornadas laborales. Sus pequeñas manos y su buena vista son perfectas para la tarea. Los exiguos salarios que reciben también son un aliciente para una industria internacional que reduce sus costes de producción en estos talleres.

Sonia abandonó el colegio a los ocho años y lleva tres puliendo piedras. Sus manos están verdes por el polvo químico que se utiliza para darles brillo. La pequeña está ahorrando para su dote matrimonial. Su sueldo asciende a 40 rupias (0,5 euros) por día de trabajo. Por 20.000 rupias (unos 300 euros) podrá permitirse un marido en paro. Si consigue reunir 200.000 rupias (3.000 euros), una utopía, aspirará a un ingeniero. Su padre, a quien no parece importarle que se tomen fotos de su hija trabajando, mira al cielo y exclama ''Alá me ha dado siete hijas. ¿Qué puedo hacer? Las tengo que casar a todas''.

Trabajan entre 15.000 y 20.000 niños

En Surat y Jaipur, los centros de este sector en la India, se calcula que trabajan entre 15.000 y 20.000 niñ@s. No es raro que comiencen como aprendices y durante los dos o tres primeros años no cobren nada, más allá de un plato de comida. Después pueden ganar hasta 10 euros al mes por jornadas de 12 horas diarias. Con el tiempo desarrollan diferentes enfermedades, como dolores de espalda por las largas horas sentados, y problemas respiratorios provocados por la inhalación de los productos químicos y el polvo que desprenden las piedras.

''Los niños son la mano de obra más barata. Además pueden trabajar muchas horas y son muy dóciles'', explica Kailash Satyarthi, fundador y director de Global March. Su organización ha liberado a miles de niños esclavos en los últimos años. No sin dificultades. ''Cuando hacemos una redada para liberar niños no decimos a la policía el sitio exacto, solo el área, de lo contrario les avisan porque reciben sobornos. Con el juez hacemos igual''.

La industria internacional de las joyas ha encontrado una verdadera mina en la India. Aquí no quedan yacimientos, pero sí una mano de obra extremadamente barata y eficiente, que ha convertido al subcontinente indio en el centro mundial del corte y pulido de diamantes y piedras preciosas.

El 92% de los diamantes se cortan en India

La mayoría de los diamantes y piedras preciosas proceden de África. Tras su paso por Amberes, Nueva York o Tel Aviv, donde son catalogadas, viajan hasta el país asiático. Actualmente, el 92% de los diamantes, el 85% de los rubíes y el 65% de los zafiros se cortan y pulen en la India. Surat, en el estado de Gujarat, es el destino de los diamantes. Jaipur, el de las piedras preciosas.

Esta industria de 8.000 millones de euros anuales contaba antes de la ''crisis'' con cerca de un millón de ''trabajadores''. La recesión económica ha dejado a 250.000 de ellos en la calle. Si en los países occidentales no se venden joyas, aquí aumenta el paro. Paradójicamente, la crisis ha ayudado a disminuir el número de niños en el sector.

La enmienda a la Ley de Trabajo Infantil, de 2006, establece que los niños menores de 14 años no pueden realizar trabajos peligrosos o duros. Pero en los dos años y medio transcurridos desde la entrada en vigor de la nueva ley ningún empresario ha sido condenado por emplear niñ@s.

El Gobierno afirma que alrededor de 12 millones de menores trabajan en el país. Las organizaciones humanitarias elevan la cifra sustancialmente: ''En la India hay cerca de 60 millones de niños trabajando, y otros 60 millones de adultos en paro'', señala Satyarthi.

Los que ''cocinan'' los alimentos


Las colmadas reservas y las soberbias cosechas de alimentos, ya no sirven para aplacar la voracidad y la avaricia de unos pocos a los que no les importa que la gente muera de inanición. Los precios de muchas materias agrícolas (todas aquellas que entran en el mercado global) se determinan por las interacciones entre la oferta y la demanda en las Bolsas más ''importantes'' del mundo. Ya saben ustedes que en el mercado del parqué no se intercambian sacos de trigo o patatas, sino que se negocian contratos de compraventa en los que se especifican cantidades y plazos de entrega. Un mercado invisible de futuros impredecibles.

Hasta hace varias décadas este modelo se encontraba, al menos, compensado por una serie de políticas regulatorias que buscaban estabilidad en los precios de los alimentos. En el comercio internacional los aranceles protegían las economías nacionales. En el comercio interno se contaba con servicios de almacenamiento público de grano, precios de referencia y cuotas de producción, como mecanismos para hacer más equilibrados los mercados. Pero, a partir de los años 90, las políticas neoliberales se diseñan para eliminar cualquier medida regulatoria. Se entablan las primeras negociaciones que llevarán a la formación de la Organización Mundial del Comercio, las primeras reformas de la Política Agraria Común, los primeros Tratados de Libre Comercio, etcétera. En su ecuación, el precio de los alimentos lo marcará desde entonces, indiscriminadamente, el mercado.

Estos mercados llevan asociada una figura, los especuladores, porque de eso se trata, de regatear con el porvenir. De comprar y esperar el mejor momento para vender; y está claro que no aguardan frente a la ventana esperando ver si llueve mucho o poco. ¿Podemos generar dudas sobre las próximas cosechas, se preguntan? Si las noticias dicen, por ejemplo, que en Rusia hay mucha sequía, que corra la pólvora mediática, que el incendio nos favorecerá.

Sobre esto nos habla Kaufman en el reportaje ''La burbuja alimentaria'', y explica un elemento clave en la evolución de los mercados de futuro y consecuentemente en los precios finales de los alimentos: la llegada de los fondos de inversión a estos territorios. ''La historia de la alimentación tomó un giro siniestro en 1991. Ese año Goldman Sachs decidió que el pan nuestro de cada día podría suponer una excelente inversión. Con su acostumbrado cuidado y precisión, los analistas de Goldman se dedicaron a transformar los alimentos en concepto. Seleccionaron ocho productos primarios mercantilizables y elaboraron un elixir financiero que incluía ganado, café, cacao, maíz, porcino y una o dos variedades de trigo (…) que a partir de entonces se conoció como Índice de Materias Primas de Goldman Sachs. Desde la innovación de Goldman, miles de millones de nuevos dólares han aplastado el suministro y la demanda reales de trigo''.

Un banco de inversiones (rescatado con fondos públicos), al que luego se sumaron otros (Citigroup, Bank of America, Deutsche Bank) maneja los hilos de un derecho humano. Provocaron la crisis alimentaria de 2007 y 2008, con la terrible consecuencia de aumentar en 250 millones el número de personas que pasan hambre. Y ahora, de nuevo, están agazapados inflando la burbuja. Si se hacen realidad las promesas de reformas en los mercados financieros, una de ellas es clara y urgente.

La especulación

Los estamentos públicos en todas sus dimensiones, incluída la FAO, tampoco están dispuestos a frenar las prácticas criminales del “Dios Mercado” y mucho menos a separar la agricultura y la alimentación de toda depravación mercantilista. Multinacionales, inversores, bancos y brokers seguirán siendo los ''amos del mundo'', caiga quién caiga, adelgace quién adelgace.

Según una escala que confecciona la FAO, antes de 2007, el índice de precios de los alimentos nunca superó los 120 puntos y durante la mayor parte del tiempo se mantenía por debajo de los 100. En noviembre de 2009 el índice de precios de los alimentos mantuvo una media de 168 puntos. Este nivel fue un 20% inferior al máximo histórico de junio de 2008, cuando la crisis mundial en los precios estaba en pleno apogeo.

Estas cifras indican claramente que, en los últimos años, los alimentos han experimentado incrementos espectaculares en sus precios que amenazan la seguridad alimentaria de millones de personas.

En septiembre de 2010, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), anunció que 925 millones de personas en el mundo sufrían hambre. Aunque se ha logrado descender de los 1023 millones contabilizados en 2009, la actual cifra sigue siendo “inaceptablemente alta”, según la propia organización, además de que puede llegar a ser mayor, por los métodos de investigación que tiene la FAO para develar las cifras. 

La FAO justificó el aumento en 2007 y 2008 vinculandolo a malas cosechas, reducción de las reservas mundiales de cereales, alza en los precios del petróleo y el desvío de cultivos para fabricar agrocombustibles. También por las restricciones a la exportación impuesta por algunos países cuando estalló la crisis de los precios, la debilidad del dólar y la especulación en los mercados financieros.

A finales de 2009, por el contrario, las reservas de cereales se habían recuperado, las exportaciones eran más adecuadas y el precio del petróleo había descendido, entonces ¿Por qué seguían los precios elevados? Se pregunta Vicent Boix, escritor y autor del libro “El parque de las hamacas” en su artículo “HACIA UNA NUEVA CRISIS ALIMENTARIA”  publicado por El Proyecto Matriz.

Como muchas organizaciones y muchos expertos han indicado, dos de las causas señaladas por la FAO serían el detonante que ha empujado a la humanidad a una etapa de alimentos caros: los agrocombustibles y la inversión en los recursos agrícolas.

La organización GRAIN cita que el dinero especulativo en alimentos, justificado y naturalizado por la ''inflación'', creció de los 5.000 millones de dólares en 2000 a los 175.000 en 2007, lo cual se representa en un incremento del 3.500% durante el periodo. Numerosas fuentes bibliográficas informan que, inversores y empresas han especulado en la compra de tierras y cosechas ya que dicha actividad genera espectaculares dividendos.

La FAO es consciente de este fenómeno. En junio de 2010 reconocía la influencia de la especulación en alimentos en la crisis de 2008, pero a la vez indicaba que “(…) limitar o prohibir los mercados especulativos puede traer más inconvenientes que ventajas“, poniéndose claramente a favor de los especuladores.  

En los meses de agosto y setiembre de 2010, en la bolsa de futuros de Chicago (el principal nido de especuladores) el trigo sufría un incremento del precio de un 60-80% respecto al mes de julio. Al parecer, algunos brokers vieron una oportunidad de oro en la prohibición de las exportaciones de trigo en Rusia y la escasez en otros países como Ucrania y Canadá. Las multinacionales alimentarias también reaccionaron ante el temor de la escasez. Por eso realizaron contratos de futuros y acapararon trigo.

Los precios, lógicamente subieron y los países de África exigieron a la FAO soluciones en la volatilidad de los mismos. El aumento del 30% en el precio del pan, originó en Mozambique disturbios que han dejado varios muertos.

Y la agricultura dónde queda?

Se han ofrecido datos de la influencia de la especulación en los precios de los alimentos. También sobre el control que ejercen algunas transnacionales en algunos recursos agrícolas y los beneficios que acarrea dicho oligopolio. Se ha visto como algunas empresas alimentarias también ganaron sumas ingentes en periodos de hambre. Y en este punto nos centraremos un poco más en este aspecto del comercio de los alimentos.

Aquellos campesinos y agricultores que no cultivan para subsistir o no venden en mercados locales, tienen que luchar por su porción de pastel dentro del ''supermercado global''. Eso conlleva acatar las condiciones de aquellos que especularán con sus cultivos y/o que comprarán sus productos (intermediarios, transnacionales agroexportadoras, ciertos minoristas, centros comerciales, supermercados, etc.).

El principal problema que enfrenta el campesino es que estos intermediarios, transnacionales, etc. ejercen un control sobre el comercio de los alimentos y son los que imponen los precios y las características de los cultivos. Estamos pues ante otro eslabón de la cadena alimentaria, dominado una vez más por un oligopolio que establece los parámetros sin medir las consecuencias.

Estos productos que son literalmente “robados” al agricultor, luego multiplican su valor en las estanterías de comercios y supermercados. En España, por poner solo un ejemplo (que sirva de lo que ocurre en el resto del mundo), la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y las organizaciones de consumidores, UCE y CEACCU, elaboran periódicamente el Índice de Precios en Origen y Destino de los Alimentos. En el último estudio correspondiente al año 2009, se denunciaba que los alimentos multiplicaban por cinco su valor, desde el agricultor al consumidor. Se descubrieron casos extremos como el de la zanahoria, que era pagada al campesino a 0,08 euros y se vendía luego a 0,98.

Se ha llegado a este extremo porque la distribución ha quedado en manos de un puñado de intereses que imponen sus condiciones. En España, en el año 2005, el 90% de la venta de alimentos estaba controlada por la distribución moderna y es más, el 75% del total lo manejaban cinco supermercados y dos centrales de compra. Esta concentración de la oferta creció en la medida que cerraban sus puertas más de 70.000 tiendas tradicionales en la última década. Cifras similares se repiten en otros países. En Suecia en el año 2000, tres distribuidores modernos acaparaban el 95,1% de la venta de alimentos. En Dinamarca eran seis los que controlaban el 63,8%. En Argentina tres conseguían una cuota del 45,3% y en Chile tres más obtenían un 39,6% del total. 

Este fenómeno del intermediario es bien conocido a nivel mundial. Los agricultores reconocen el problema del intermediario, (conocido también como “el coyote”) y la inexistencia de financiación para sus cultivos, junto a una tercera causa: la entrada de los excedentes de los países del norte, que al estar subsidiados compiten y desplazan la producción local (dumping).

El periodista argentino Luis Sabini plasma perfectamente los devastadores efectos de este tipo de medidas, en su artículo “La crisis mundial de las producciones locales”. Según datos de Hernán Pérez Zapata (cit. p. Luis Sabini), Colombia antes podía auto abastecerse de su propio trigo hasta que el estadounidense fue invadiendo sus mercados. En 1966 el país sudamericano producía 160.000 toneladas e importaba 120.000 toneladas. En 1990 cultivaba 20.000 e importaba 1.200.000. En el 2004, la importación superó 1.800.000 toneladas.

En México, la Confederación Nacional Campesina, denunció que varios años después de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte “(…) sólo quedan 5 mil 200 productores de arroz en todo el país, cuando hace una década eran casi 30 mil, y si antes se sembraban unas 250 mil hectáreas, la superficie actual apenas llega a 70 mil''. Y “(…) el campo mexicano presenta daños más graves que los producidos por huracanes, ya que en el caso del arroz se han importado 7 mil millones de toneladas y un 80 por ciento del grano que se consume en el mercado nacional. El cultivo del cereal estuvo a punto de desaparecer y ahora, en similar riesgo están los productores de maíz, frijol y caña de azúcar, ante la apertura total en 2008 (…)”.

Este fenómeno de las importaciones excedentarias subsidiadas favorecidas por la rebaja en los aranceles, es catastrófico porque extermina a millones de agricultores que no pueden competir, aunque sería injusto circunscribirlo en una sola dirección norte – sur. Más que nada porque muchos terratenientes, distribuidores e inversionistas han acaparado tierras en los países del sur y han deslocalizado ciertos cultivos ya que pueden obtenerlos más baratos. Hacendados y aristócratas de las naciones ''pobres'' también han entrado en esta dinámica y venden grandes cantidades de cultivos a intermediarios del norte. De esta forma, estos alimentos cultivados en el sur por grandes intereses, viajan hacia las estanterías de las naciones del norte y como son más competitivos desplazan a sus agricultores hasta llevarlos a la ruina.

Los pequeños agricultores de los países del sur antes generaban sus alimentos pero fueron abatidos por las importaciones subsidiadas entre otros motivos. Ahora las tierras de estos países cultivan para exportar productos exóticos sobre todo. Las naciones, una vez aniquilados sus agricultores, dependen de las importaciones de alimentos, que pueden estar peligrosamente encarecidas si los brokers deciden ''jugar'' un poco. Quienes no puedan aceptar las condiciones del intermediario ni competir con las importaciones subsidiadas, deberán abandonar la tierra y buscar otra manera de subsistir.

Por eso millones de agricultores abandonan la tierra cada año y ésta acaba concentrándose cada vez en menos manos. España, con cifras del último censo agrario disponible (año 1999), había perdido en una década más del 21% de las explotaciones agrarias, mientras la superficie utilizada y labrada ascendían. En la Unión Europea desaparecieron cerca de 500.000 explotaciones agrarias entre 2005 y 2007. En Reino Unido, desde 1965 hasta 1995 se desvanecieron más de 200.000. Argentina, en 1988 albergaba 421.221 explotaciones y pasó a 333.533 en 2002, según los Censos Nacionales Agropecuarios elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República. Según el Servicio de Estadística Agrícola Nacional, entre los años 1964 y 2007, Estados Unidos dilapidó aproximadamente el 40% de sus explotaciones, incrementándose a la vez el tamaño medio de éstas.

Entre 1994-1996, la agricultura acogía al 47% de la población económicamente activa a nivel mundial, cifra que en 2006 descendió a un 42% según la FAO. En el mismo intervalo de tiempo, la población rural disminuyó del 55% del total al 51%. Según datos de la misma organización y también en dicho periodo, el comercio internacional agrícola se incrementó considerablemente en todo el planeta. Las importaciones pasaron de 449.000 millones de dólares a 746.000 y las exportaciones de 432.000 a 721.000. Estos números indican claramente que, comercio internacional y ''desarrollo'' no van precisamente agarrados de la mano, porque se repite y se profundiza en el modelo que Moore Lappé y Collins denunciaron hace tres décadas.

Monte de ombúes de Rocha: de la independencia al negocio


En el departamento de Rocha, Uruguay, existe el monte de ombúes más grande del mundo, el cual tiene una extensión de unas 20.000 hectáreas y se ubica a los bordes de la Laguna de Castillos. Una pequeña parte del total es visitada habitualmente por turistas a lo largo de todo el año, incrementándose en la temporada de verano. Para llegar a él se realiza un viaje en canoa o pequeños botes a lo largo del Arroyo Valizas, hasta sus nacientes en la mencionada laguna. Entre el recorrido por el arroyo y los 2 montes que se visitan, los turistas pueden disfrutar de un paradisiaco lugar y conocer esta rareza de la naturaleza (no es normal que los ombúes se agrupen) durante dos horas. 

Ahora bien, no todo es como parece en este maravilloso espacio natural. El pasado 2 de enero, Movalis estuvo en el lugar y entrevistó a Jorge, uno de los canoeros que lleva a los turistas hasta el monte, gracias a quien se develó el negocio que existe allí. Como dijimos, se visitan dos montes. Ambos están enfrentados a las margenes del Arroyo Valizas, siendo uno privado y el otro estatal. Al llegar al del lado privado (el primero que se visita), se puede observar un cartel que dice: ''Rincón de los Olivera'' y allí comienza el recorrido, el cual es guiado por Marcos, un hombre de aspecto sencillo y que denota al parecer, mucho conocimiento sobre los ombúes y la naturaleza que rodea el sitio. 

Lo que Marcos no dice a los turistas es su apellido: Olivera. Al igual que su hermano mayor y otros parientes de ellos, son todos descendientes de Leonardo Olivera, personaje histórico que participara en las luchas por la (segunda) independencia del país y que tuvo como principal logro, la conquista de la Fortaleza de Santa Teresa (hoy devenida en museo en el mismo departamento), uno de los bastiones más importantes de la defensa imperial. A partir de allí, los Olivera han manejado una cantidad enorme de tierras en los campos de Rocha y los descendientes al día de hoy no escapan a esta situación, sino todo lo contrario, la aprovechan. Es así que el ''sencillo'' guía es propietario de una basta extensión de tierras, dentro de las cuales tiene una porción del monte de ombúes

''(...) tienen negocios por todos lados y quieren más'' nos dice Jorge, el canoero. Y es que la actividad turística que llevan a cabo en el lugar, está monopolizada por los Olivera. Por $ 300 pesos uruguayos (unos 15 dólares) por persona, se puede realizar el viaje, inclusive entrando al monte público. Ahora bien, lo que Jorge advierte es que de ese dinero ''nada queda para el lado estatal'', el cual también es degradado por el excesivo tránsito de turistas. Es decir, que Marcos Olivera, recauda todo el dinero para ''su monte'', sus pequeñas embarcaciones y obviamente, su ganancia. El prospero negocio que lleva adelante es silenciado porque Marcos ''no quiere que se sepa que es un Olivera'' y así poder seguir adelante impunemente con su negocio de un lugar que debería pertenecer a la sociedad uruguaya toda. El estado no deja de ser cómplice, ya que tiene ubicado el monte habilitado para visitar, no por casualidad, frente por frente al de los Olivera, pudiendo haber elegido cualquier otra parte de las agrupaciones, las cuales se suceden en las zonas aledañas.

Otro engaño que se les hace a los visitantes es que ambos montes son naturales y que en el privado, predominan los ombúes sobre el resto del monte nativo por ''diferencias biológicas en el espacio'', según Marcos Olivera, quien busca resaltar así, su predio por sobre el estatal, el cual conserva el resto de la vegetación nativa, apareciendo los ombúes mezclados dentro de ésta y por ende, manteniendo el ecosistema original y naturalmente. Pero tales ''diferencias'' no existen. Los predios están en el mismo lugar y sobre los mismos cursos de agua, lo que ocurre es que al monte privado le es despojada el resto de la vegetación, la cual se mantiene a raya ''gracias'' a la acción del ganado que es introducido para que coma, destruyendo así, el verdadero ecosistema del lugar. Asimismo, los ombúes nuevos son plantados y ''conservados'' en una especie de ''gran jardín'' y esto es lo que denota la artificialidad del monte privado

Al ser preguntado por el porqué de la decisión del estado de conservar los ombúes y no los palmares existentes en el mismo departemento (*), Marcos respondió que ''depende de los intereses del estado'' y que éste ''no tiene políticas de conservación'', lo cual es verdad. Pero este señor, aparentemente a favor de la naturaleza, aprovecha esta complicidad del estado, que le brinda beneficios para sus intereses económicos y reproduce la falta de políticas de conservación: como se dijo, modifica el ambiente original del monte volviéndolo artificial; contamina y desregula la vida del Aroyo Valizas por el transito de sus embarcaciones; introduce a miles de turistas anualmente, quienes pisotean este frágil lugar de forma totalmente anti sustentable; sus predios no presentan doble sendero, uno para el ingreso y otro para el egreso (el estatal sí), por lo cual los turistas van y vienen por el mismo sitio, degradando un área específica.   

Jorge nos decía que la gente del lugar ''vive de la pesca, de manera muy sencilla y con pocos recursos económicos. Acá la vida no es nada fácil y los únicos que están por fuera de esta dura situación son los Olivera''. Y es que los habitantes que predominan en el lugar tampoco se hayan exentos de la actividad turística, ya que la ''presa'' de los pescadores artesanales en las épocas de mayor tránsito de embarcaciones, se desplaza hacia otras zonas del arroyo, por la acción de los motores que modifican constantemente la marea y remueven sedimentos. Con ello, lo que se logra es perjudicar aún más la vida de los pescadores, quienes así y todo, ''ven como natural la actividad de éstos (los Olivera)'', agrega Jorge. 

Resumiendo, el ''sencillo'' Marcos tiene montado un monopólico negocio que destruye la naturaleza a gran escala y que perjudica la vida de los habitantes del lugar. Todo esto es silenciado por el estado y por su familia y naturalizado por los lugareños, permitiendo la reproducción de la situación y por su puesto, la ''colaboración'' económica de los visitantes que también mantienen lo antedicho y que le reporta grandes ganancias, además de las que ya tiene por la explotación de campos en la zona, con otras actividades además de la turística

El monte público puede ser visitado sin el permiso de este señor, así que recomendamos que justamente sea éste el que se visite, buscar la manera de llegar a él sin necesidad de ser trasladados por las embarcaciones de Marcos Olivera, lo cual se puede lograr pidiéndoles a los pescadores del lugar (cuando salen de pesca) que los alcancen hasta dicho sitio o caminando. No se está haciendo nada por esta situación ni por el lugar, pero con estas pequeñas actitudes y difundiendo la información, lograremos en cierta medida desmonopolizar el negocio y evitar que se siga multiplicando, a la vez que haremos un turismo un tanto más responsable que el que se lleva a cabo en el lugar

Agradecemos a Jorge por sus declaraciones, ya que esta publicación no hubiera sido escrita de no ser por su denuncia y seguramente sería muy difícil habernos enterado de lo que allí está montado. 

(*) Los palmares de Rocha (asociación de palmeras de la especie Butiá Capitata), son también los más grandes del mundo y se hayan en la zona de humedales del este declarada por UNESCO ''Patrimonio Mundial de la Humanidad'', además de estar en uno de los sitios de mayor importancia desde el punto de vista arqueológico y con mayor variedad de aves de todo el país. Para este lugar no hay protección, las palmeras se mueren año a año y como los campos están en manos de productores ganaderos ''importantes'' el estado no toma medidas, a pesar de que por ley puede expropiar los campos que sean de interés público o destinados a la conservación. Como si fuera poco con la destrucción del ecosistema, se está destruyendo la actividad que muchas personas llevan a delante para vivir gracias a los frutos de la palmera, con los cuales elaboran diversos productos naturales para vender: jaleas, mermeladas, miel, café, etc. En publicaciones siguientes ampliaremos sobre el tema.                   

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