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Un nuevo informe publicado este lunes por la federación de organizaciones ambientalistas Amigos de la Tierra Internacional indica que el incremento en la demanda de agrocombustibles en los países del Norte está repercutiendo en que las empresas extranjeras aumenten la cantidad de tierras que poseen en África, afectando directamente los derechos sobre el territorio de las comunidades locales.
La investigación estudió lo que ocurría respecto a este tema en 11 países africanos, documentando que al menos cinco millones de hectáreas han sido adquiridas por empresas principalmente chinas y europeas para la producción de combustibles de origen vegetal.
En un comunicado difundido hoy por la federación ambientalista, Mariann Bassey, coordinadora del programa de Alimentación y Agricultura de Environmental Rights Action (el grupo nigeriano de Amigos de la Tierra), dijo que la expansión de los agrocombustibles estaba transformando a los bosques y a la vegetación nativa en cultivos destinados a alimentar a los automóviles, perjudicando directamente a las comunidades que cultivan la tierra y generando conflictos sobre la tenencia de la misma. “Queremos inversión real en agricultura que nos permita producir alimentos, y no combustible para automóviles extranjeros”, afirmó Bassey.
En el comunicado también se hacía referencia a un informe que se filtró del Banco Mundial, en el que se estudiaba el fenómeno de la concentración de tierras y se señalaba que los conflictos con las comunidades locales eran comunes en este marco y se producían usualmente debido a los derechos sobre el territorio.
Además, se anunciaba que el acaparamiento de tierras podría incrementarse si la Unión Europea sigue adelante con sus metas en cuanto a los porcentajes requeridos de agrocombustibles dentro del bloque, lo que intensificará los daños a las comunidades de los países más ''pobres''.

En Honduras, el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) informó este lunes 30 de agosto que ya superó el millón de firmas para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, que permita, entre otras cosas, el “retorno seguro e incondicional” del presidente Manuel Zelaya y de otros 200 dirigentes exiliados. Se alcanzó ese número de adhesiones con el escrutinio efectuado este domingo en el departamento de Olancho, al norte del país, y ahora se trabajará con mayor intensidad para llegar, antes del 15 de setiembre de 2010, a la meta marcada de un millón 250 mil firmas de “declaración soberana” para empezar a redactar una nueva Constitución. El representante de la comisión para la recolección de firmas, Rasel Tomé, adelantó que el siguiente escrutinio se realizará en Tegucigalpa, la capital del país, el próximo 5 de septiembre, según informa el sitio de internet del FNRP.
La situación que vive el pueblo hondureño con el presidente ilegítimo Porfirio Lobo es denunciada a nivel internacional. En una entrevista con La Voz de los Movimientos, el sacerdote y militante del Frente, Fausto Milla, hizo una evaluación de la coyuntura del país a catorce meses del golpe de Estado. Milla considera que los ataques contra el pueblo hondureño son "permanentes" y que las cifras de desempleo durante la administración de Lobo han aumentado sistemáticamente. “La oligarquía sube los precios y ya anularon los convenios del ALBA y Petrocaribe. Es decir que todo volvió al puesto anterior”, se lamentó el dirigente, que recordó la lucha de Zelaya contra las petroleras para bajar los precios de esos insumos.
La resistencia nacional, según dijo, “golpea con la razón” y está presente en las calles y en pequeños medios de comunicación. Milla piensa que uno de los reclamos centrales del FNRP en el futuro será la búsqueda de responsables por los 200 asesinatos de miembros de la resistencia, que a nivel interno han sido presentados como delitos comunes.

Tradicionalmente presentadas como proyectos de “energía verde” o “limpia”, las megarepresas siguen construyéndose con apoyo crediticio de las agencias de financiamiento globales, los Estados de las potencias emergentes y afectando a cientos de comunidades en todo el mundo.
El más reciente informe de la organización Survival Internacional sobre las represas y sus impactos irreversibles da cuenta de un resurgir de los proyectos hidroeléctricos sin tener en cuenta sus consecuencias ni las “lecciones aprendidas” en materia de consetimiento previo de las comunidades. “El entusiasmo por la construcción de megarepresas está resurgiendo, liderado por un grupo de presión internacional de esta industria que trabaja intensamente para presentar a las represas hidroeléctricas como la panacea en la lucha contra el cambio climático. Las lecciones aprendidas a lo largo del último siglo están siendo ignoradas, y los pueblos indígenas de todo el mundo se encuentran de nuevo al margen, viendo sus derechos violados y sus tierras destruidas”, señala el informe.
A los tradicionales financiadores de estos proyectos se suman los “nuevos actores” de la economía global, como es el caso de China, en este momento, la mayor financiadora de represas, desplazando del podio al Banco Mundial. “La empresa China Three Gorges Project Corporation, constructora de la polémica represa de las Tres Gargantas, que desplazó a más de un millón de personas que vivían junto al río Yangtse, ha sido contratada para construir una represa en la tierra del pueblo indígena penan, en Sarawak”.
Por su parte, el mayor banco estatal de China, el Industrial and Commercial Bank of China, está considerando financiar la represa Gibe III en Etiopía, por ejemplo. El proyecto indica que ésta será la represa más alta de África y que destruirá el modo de vida de, al menos, ocho pueblos indígenas.
El gigante asiático concentra casi la mitad de las hidroeléctricas del mundo, todas ellas con financiación estatal. Son la locomotora de su “desarrollo” vertiginoso que ha colocado a la economía china en segundo lugar a nivel global, desplazando a Japón.
El Banco Mundial en tanto, dio marcha atrás en su congelamiento financiero a varios proyectos y en la actualidad su cartera crediticia al rubro de hidroeléctricas asciende a once mil millones de dólares. Otros gobiernos afirman que ya no necesitan préstamos de los grandes bancos internacionales. Brasil, por ejemplo, dice que construirá la tan resistida represa de Belo Monte (que de concretarse sería la tercera en tamaño a nivel mundial) principalmente con financiación del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y algo del sector privado.
El informe de Survival enumera que “la creación de un embalse por medio de una represa conlleva la inundación de tierra, la potencial sumersión de cultivos, bosques y casas, y la reubicación forzosa de comunidades enteras”, generando además las condiciones para la propagación acelerada de enfermedades. Asimismo, aunque “es frecuente la construcción de una serie de represas a lo largo de un mismo sistema fluvial para maximizar la producción eléctrica”, en general no se realizan “las evaluaciones de impacto acumulativo antes de que comiencen las obras de construcción”.
A pesar de que los protocolos internacionales lo reconocen en el papel, en general los diálogos previos entre el grupo inversor, el Estado y los pueblos afectados no pasan de ser un trámite simbólico y no un verdadero diálogo, acota el informe. “Obstáculos básicos, incluidas las barreras lingüísticas o la falta de reconocimiento de las necesidades particulares y de los valores de un pueblo indígena concreto, tienden a convertir el proceso en un ejercicio simbólico más que en un auténtico diálogo”.
El comercio mundial de bonos de carbono y la preocupación por el cambio climático han representado un caldo de cultivo eficaz para la multiplicación de proyectos de presas hidroeléctricas. En efecto, entidades como el Banco Mundial y el Banco Europeo de Inversiones están respaldando las credenciales “ecológicas” de la energía hidroeléctrica, potenciando en lo que va de siglo sus inversiones en represas y etiquetándolas con credenciales de sustentabilidad.
El Mecanismo de Desarrollo Limpio de la ONU (MDL) permite a los países obtener “créditos de carbono” si reducen sus emisiones o desarrollan proyectos de captura y almacenamiento de carbono. Los países con menores emisiones de gases de efecto invernadero pueden, por tanto, atraer inversiones en proyectos de desarrollo “verde”, mientras que los países muy contaminantes pueden adquirir los créditos generados por medio de los proyectos para “compensar” sus propias y excesivas emisiones.
En el próximo mes de octubre, en el Estado mexicano de Jalisco, estas problemáticas y la voz de sus protagonistas afectados serán escuchadas en el encuentro internacional “Ríos para la Vida 3”.
Los pobladores de Temacapulín, sede del evento, se encuentran en medio de una campaña para detener la represa El Zapotillo y recibirán con mucho entusiasmo a miembros del movimiento internacional de represas en su pueblo y sus hogares para este importante encuentro.
Más de 300 afectados por represas, representantes de organizaciones civiles y expertos de todo el mundo se reunirán para compartir experiencias e información, desarrollar estrategias colectivas y fortalecer el movimiento internacional para proteger los ríos y los derechos humanos.

El pasado lunes, culminó un encuentro en Colombia que se propuso “hacer visibles los múltiples efectos de la guerra en la vida de las mujeres y de los pueblos”, construyendo propuestas colectivas y unitarias de paz para América Latina. Dicho evento se tituló “Encuentro de mujeres y pueblos de las Américas contra la militarización” y fue convocado por el Movimiento Social de Mujeres contra la Guerra y por la Paz, la Marcha Mundial de las Mujeres, La Vía Campesina, Procesos de Comunidades Negras y la Unión Sindical Obrera, entre varias organizaciones y movimientos.
En la convocatoria al encuentro, se afirmaba que “La militarización de los territorios ha conllevado a la pérdida de la soberanía, la autonomía y la autodeterminación de los pueblos, convirtiéndose en una amenaza para el continente. El proyecto de muerte se expande a través del copamiento militar del territorio por medio de las bases militares de EUA en Colombia y el continente, como instrumento de intervención militar para el control político, económico y social”. Y se agregó: “Históricamente las bases militares han servido para invadir territorios estratégicos por su ubicación geopolítica y las riquezas naturales que se encuentran muchas veces en los pueblos milenarios, afrodescendientes y campesinos. Estas bases militares también promueven la prostitución con la regulación de casas oficiales que sirven como ’entretenimiento’ a los soldados pero a las mujeres nos representan esclavitud sexual y otros tipos de violencia, como los feminicidios”.
Por ello, se convocaba a las mujeres de distintas organizaciones y movimientos a participar de este gran encuentro, que comenzó el pasado 16 de agosto, con el objetivo de que se movilizaran por la vida, la autonomía, y la soberanía de sus cuerpos y territorios. “Llamamos a las redes continentales y mundiales que luchamos por la dignidad y la vida para que continuemos tejiendo juntas y juntos las alternativas a partir de lo avanzado en los anteriores encuentros hemisféricos y contra las bases militares realizados en el continente contra la militarización; para continuar adelante en el fortalecimiento unitario de esta iniciativa y propuestas existentes que encaminan en la construcción del mundo más equilibrado y justo”, señalaba la convocatoria, y añadía: “Llamamos a nuestros compañeros y compañeras a participar y solidarizarse en nuestra lucha común por la salida política negociada al conflicto social y armado que vive nuestro país, así como a levantar juntos y juntas nuestras voces contra las bases militares de los Estados Unidos en Colombia y en nuestra América”.
En la clausura del encuentro se realizó una acción política pública denominada “Vigilia por la vida”, en la que tres mil mujeres de 18 países de América y Europa partieron en caravana desde la ciudad de Barrancabermeja hacia la base militar de Palanquero, ubicada en el municipio de Puerto Salgar, Cundinamarca. Allí se leyó una proclama referente al tema de la militarización, seguida por un ritual ecuménico y presentaciones artísticas.

Debido al alarmante aumento del número de casos de dengue registrado en Honduras en lo que va del año, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) realizan una intervención de emergencia en Tegucigalpa (capital), donde se ha constatado el índice más alto de afectados.
Se trata de un tipo de intervención relativamente nuevo para la organización, que pocas veces trabaja con la problemática del dengue en un proyecto de este tipo, donde, además de coordinar una sala de emergencia pediátrica que ya ha atendido a 80 niños, se encuentra identificando y eliminando, a través de brigadas móviles y en coordinación con la Secretaría de Salud, focos infecciosos en 4000 viviendas de la región periférica de Tegucigalpa.
El dengue, endémico en América Central, es una enfermedad viral transmitida por los mosquitos del género Aedes (Aedes aegypti y albopictus), cuyos síntomas clásicos muchas veces son similares a los de un estado gripal, y que pueden incluir dolor de cabeza, picos febriles, náuseas, dolores abdominales y erupciones cutáneas. La forma más grave en la que se manifiesta la enfermedad es el dengue hemorrágico, que produce sangrados y puede generar un shock irreversible, causando la muerte.
En Honduras, el dengue clásico registró en 2010 un aumento significativo en comparación con el año anterior, superando los 50.000 casos en lo que va de año. Asimismo, la característica más preocupante de este brote es la prevalencia del dengue hemorrágico, con más de 1.500 casos y 160 muertes, un incremento del 1850% en comparación con 2009. “Yo conocía el dengue anterior”, explica doña Herminia Moncada, habitante de una de las casas inspeccionadas por MSF y cuyo hijo estuvo recientemente internado a causa de la enfermedad. “Pero éste es distinto. Este dengue mata”, agregó.
Aunque la Secretaría de Salud ha estado brindando respuesta al gran número de casos, incrementando la cantidad de camas disponibles y habilitando unidades especializadas en dengue en los centros de salud en las zonas periféricas, el hospital de referencia para la enfermedad no daba abasto ante la afluencia de pacientes. Además, las unidades descentralizadas de dengue sólo estaban preparadas para recibir a pacientes adultos, por lo que los niños continuaban derivándose al centro de referencia. Frente a esta situación, y para contribuir a descongestionar los hospitales desbordados, MSF reacondicionó una sala de emergencia en el Hospital San Felipe, en los suburbios de Tegucigalpa, que brinda atención a niños menores de 15 años que presentan síntomas de la enfermedad. Ya en su segundo día de actividades, la sala, con una capacidad de 23 camas, se encontraba trabajando a plena capacidad.
Durante su estadía en la sala, el tratamiento para los niños consiste en hidratación y reposo. “Con el dengue no podemos definir de antemano qué pacientes podrán mejorar rápidamente. No existe una vacuna o medicamento específico contra el virus; sólo podemos controlar los síntomas y tratar las consecuencias, esperando que el propio cuerpo se estabilice”, explica la doctora Elisabeth Bragança, a cargo de la sala de urgencias de MSF. Si bien el tratamiento suena sencillo, la hidratación oral presenta sus complejidades: el suero debe suministrarse con mucho cuidado para evitar la sobrecarga de líquidos, ya que el dengue altera la permeabilidad de los vasos sanguíneos y se corre el riesgo de que los líquidos terminen alojándose en distintas partes del cuerpo, provocando complicaciones como edemas pulmonares.
El personal sanitario de MSF también trabaja en la educación de los acompañantes de los niños internados, tomándose el tiempo para explicarles cómo administrar los líquidos de forma regular a sus hijos. “Yo atribuyo mucho del éxito de la intervención médica a la colaboración de los padres”, enfatiza la doctora Bragança. En varios casos, son las madres las que permanecen durante toda la noche junto a sus hijos, dándoles el suero en los intervalos establecidos y anotando las cantidades para luego informar al personal sanitario. Por lo general, los padres no cuentan con nadie que los releve, y a veces pasan muchos días sin dormir. Por esta razón, el soporte emocional a los padres es un componente más de la intervención.
Educación, abatización y fumigación
Además de dar atención médica, MSF interviene para hacer frente a esta emergencia a través del control vectorial, para evitar la propagación del mosquito transmisor de la enfermedad. De forma coordinada con el organismo de control vectorial del Ministerio de Salud, los equipos de MSF se encuentran trabajando a través de brigadas móviles en la colonia Manchén, en un barrio periférico de Tegucigalpa, en el que se registraron los mayores índices de personas afectadas.
Los mosquitos que transmiten el dengue se crían en agua estancada, por lo que el manejo adecuado del agua en las viviendas es central. Es por esto que para el dengue, no alcanza solamente con el tratamiento médico de las personas enfermas, sino que se requiere además prestar especial atención a los aspectos sociales y culturales que posibilitan la aparición de la enfermedad. “La educación es el componente primordial y fundamental para combatir el dengue; es lo que va a cambiar el transcurso de las epidemias futuras”, asegura Luis Montiel, coordinador de logística del proyecto.
En la colonia Manchén, donde las casas se sitúan en las laderas de las colinas, las familias reciben agua cada quince días, lo que les obliga a almacenar en tanques. En los angostos pasillos de las casas, se acumulan cacharros y bidones que pueden convertirse en potenciales focos infecciosos. La acumulación de basura es otro aspecto preocupante. Al tratarse de familias de escasos recursos, el tratamiento de los residuos presenta sus dificultades. María Mercedes Suazo Bustillo, de 89 años, cuenta que, desde que una habitación al fondo de su vivienda se desmoronó, no ha podido deshacerse de todos los escombros y muebles inutilizables. “Yo soy pobre y nos cobran mucho dinero por tirar todo esto, por eso no puedo hacerlo”.
Para concientizar y educar a la población sobre cómo mantener el agua almacenada libre de larvas y evitar la acumulación de basura donde se deposite agua, diversas brigadas de educadores de MSF recorre el barrio, casa por casa, dividiendo el trabajo en manzanas, identificando los posibles focos infecciosos y explicando a sus habitantes cómo evitar la propagación del vector. El hincapié está puesto en modificar los hábitos y costumbres sociales, involucrando a las personas en la lucha contra el dengue, haciéndolos participar y colaborar en la limpieza de su propia casa. Las mismas brigadas se encargan de la abatización, un proceso mediante el cual se trata con un producto químico el agua para evitar que las larvas puedan reproducirse. Se trata de un trabajo minucioso pero necesario, que permite generar en las familias la confianza necesaria para que luego los equipos de fumigación de MSF puedan entrar a las viviendas. El objetivo de esta segunda etapa es romper el ciclo de reproducción del mosquito, a través de dos ciclos de rociado sobre cada casa, con un intervalo de siete días. Hasta el momento, MSF lleva 700 viviendas abatizadas y 400 fumigadas y planea rociar 4000 casas antes de la finalización de la intervención.