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sábado, 4 de junio de 2011

Comunicado 14: 4ta Feria Nacional de la Semilla Criolla y la Producción Familiar


En nuestra publicación del pasado 31 de Mayo, Uruguay: 4ta Feria Nacional de la Semilla Criolla y la Agricultura Familiar, nos percatamos, a raíz de que algunos lectores marcaron la opción ''incompleto'', de que faltaba información acerca del evento que se viene desarrollando desde el día de ayer, viernes 3 de Junio. Pedimos las disculpas del caso y aquí van más datos.

La 4ta Fiesta Nacional de la Semilla Criolla y la Agricultura Familiar se está llevando adelante, como dijimos, desde ayer y se extenderá hasta el día de mañana, domingo 5, en el Centro Agustín Ferreiro del departamento de Canelones (Ruta 7, kilómetro 40), para celebrar la diversidad agrícola en un clima de intercambio entre productores de diversas zonas de Uruguay e invitados de varios países latinoamericanos.

Hoy, sábado 4, a las 9 de la mañana se realizó la apertura oficial del evento, en la que se contó con la participación de autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, la Intendencia de Canelones y representantes de todas las organizaciones participantes. A partir de las 10 de la mañana comenzó oficialmente la Feria de intercambio de semillas. A lo largo del día habrán charlas, exposición de documentales y espectáculos artísticos.

La 4ta Fiesta Nacional de la Semilla Criolla y la Agricultura Familiar es un encuentro de intercambio de pequeños productores y productoras comprometidos con la sustentabilidad de la producción familiar. En el día de ayer llegaron a la fiesta unos 1.000 niños de diversas escuelas rurales del departamento de Canelones.

Los organizadores del encuentro son la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas, REDES – Amigos de la Tierra Uruguay, el Programa Uruguay Sustentable, la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República (UdelaR), la Comisión Nacional de Fomento Rural, la ONG olimareña Pindó Azul y el Centro Agustín Ferreiro (dependiente del Departamento de Educación para el medio rural del Consejo de Educación Inicial y Primaria).

Entre las actividades de la Fiesta se destacan también varios encuentros paralelos entre productores y productoras, enriquecidos con la presencia de colegas invitados de Argentina, Brasil, Paraguay, Ecuador e inclusive Italia.

“La idea de organizar varios encuentros en paralelo es para que los productores se conozcan entre sí y este año la apuesta a los niños tiene que ver con una mirada al futuro, a que los niños y niñas se familiaricen con la semilla y su importancia”, dijo Marcelo Fosatti, técnico de la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas.

La Fiesta de la Semilla Criolla y la Agricultura Familiar se realiza en un contexto nacional en el que los monocultivos forestales y sojeros ocupan juntos unos dos millones de hectáreas, con un creciente proceso de concentración y extranjerización de la tierra.

El Programa de Rescate y Revalorización de Semillas Criollas y Nativas y Soberanía Alimentaria, que se lleva adelante en Uruguay desde 2004, es coordinado en forma colectiva por numerosos grupos de productores familiares de varias partes del país, la Facultad de Agronomía de la UdelaR y REDES – AT (que juntos conforman la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas).

El programa apunta a contribuir a la soberanía alimentaria de la población, a través de la valorización de variedades de semillas nativas y criollas, y de la promoción de la producción agroecológica, con la activa participación de las familias rurales.

La soberanía alimentaria es una demanda política lanzada en 1996 por La Vía Campesina, movimiento internacional de organizaciones del campo. Esa demanda defiende el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas sustentables y justas de producción, consumo y distribución de alimentos, con una fuerte apuesta a la agricultura familiar y ecológica.

Los productores de la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas han comprendido que “la semilla es la parte sustancial de toda producción y de la soberanía alimentaria”, sentenció Fosatti.

Por más información

- REDES – Amigos de la Tierra Uruguay

- Marcelo Fosatti

- 2908 27 30 – 099 920 228

- fiesta.semilla.criolla@gmail.com 

martes, 31 de mayo de 2011

Uruguay: Cuarta Feria Nacional de la Semilla Criolla y la Agricultura Familiar



En Uruguay, Redes - Amigos de la Tierra, la Red de Semillas Criollas, la Red de Grupos de Mujeres Rurales y varias organizaciones más preparan la realización de la 4ta Feria Nacional de la Semilla Criolla y la Agricultura Familiar a realizarse entre el 3 y el 5 de junio próximos.
El encuentro, que contará con la presencia de mil escolares de las escuelas rurales del departamento de Canelones, además de invitados de Argentina, Brasil, Paraguay, Italia y Ecuador tendrá un espacio de intercambio de semillas criollas, de encuentro de productores y productoras de todo Uruguay y es una forma de celebrar la diversidad genética, dijo Marcelo Fosatti, integrante del equipo de Coordinación de la Red.
La Universidad de la República, la Red Nacional de Agroecología y la Comisión Nacional de Fomento Rural también apoyan la iniciativa, destacó Fosatti. Se trata de la cuarta edición del principal evento de intercambio de experiencias en torno a la producción agroecológica en el Uruguay, donde los monocultivos forestal y sojero vienen ocupando creciente terreno, concentrando y extranjerizando vastas áreas del territorio desde los últimos diez años, ante la pasividad de las autoridades.
“La idea de organizar varios encuentros en paralelo es para que los productores se conozcan entre sí y en este año la apuesta a los niños tiene que ver con una apuesta al futuro, a que los niños y niñas se familiaricen con la semilla y su importancia”, dijo Fosatti.
Asimismo, destacó la importancia de la ''mujer rural'' en la conservación de las semillas: “sabemos por experiencia de muchos años de nuestra Red, que quienes mejor conservan las semillas son las mujeres”, señaló.

Eslabón clave

El Programa de Rescate y Revalorización de Semillas Criollas y Nativas y Soberanía Alimentaria comenzó en 2004 con participación conjunta de productores y productoras, la Facultad de Agronomía de la UdelaRRedes - Amigos de la Tierra.
Sus objetivos principales apuntan a contribuir en la construcción de soberanía alimentaria de la población a través de la valorización de variedades nativas y criollas, y la promoción de producción agroecológica, desde la activa participación de las familias productoras, generando un espacio crítico respecto a los valores genéticos y la soberanía alimentaria.
El mismo está integrado por unos 120 emprendimientos de todo el país que funciona como red de productores organizados en grupos zonales a fin de atender y definir aspectos organizativos y productivos inherentes a los mismos y a la red en su conjunto.
Fosatti señaló que tras siete años de incidencia de esta Red, la situación de dependencia de la agricultura uruguaya respecto a semillas e insumos industrializados ha ido en aumento, por lo que los productores y productoras han comprendido que “la semilla es la parte sustancial de toda producción y de toda Soberanía Alimentaria”, por lo que “no podemos confiar en empresas para algo tan delicado como lo es la semilla”. *

* La cobertura del evento estará a cargo de Radio Mundo Real. 

martes, 26 de abril de 2011

Colonización agropecuaria



Con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial la producción agropecuaria sufrió un cambio tecnológico trascendental, que devino en el paradigma del productivismo, sobre la base de la explotación intensiva de las tierras. Este consistió en un proceso acelerado de desarrollo de nuevas tecnologías, principalmente de maquinarias e implementos diversos, de fertilizantes, plaguicidas y otros agroquímicos, así como de tecnologías de preparación del suelo y manejo del cultivo, incluyendo el ''mejoramiento'' genético para lograr variedades con alta respuesta productiva.

Después de más de 50 años de lo que se llamó “Revolución Verde”, el saldo de experiencias es inmenso, pues efectivamente se logró incrementar la producción de alimentos frescos o procesados para el mercado y de biomasa como materia prima para la agroindustria. Se ha acumulado una gran cantidad de información científica y técnica, debido a diversas fuentes de financiamiento que han tributado a universidades y centros científicos, la mayoría de estos creados durante este periodo, entre otros avances en lo que se ha nombrado también “tecnologías de punta”, las que a través de la globalización han devenido en un sistema de colonización tecnológica para muchos países.

Esto ha contribuido a que se aceptara internacionalmente que la agricultura se realice mediante “paquetes tecnológicos”, los que han proliferado a escala internacional a través de empresas de maquinaria, agroquímicos y semillas, las que se han “replicado” en los diferentes países mediante normativas e instructivos de cultivos y crianza de animales, “adaptados” y “mejorados” para la agricultura local por investigadores, ''especialistas'' y funcionarios de entidades nacionales e internacionales.

El saldo social de este enfoque tecnológico es de tal magnitud que en los centros de enseñanza de diferentes niveles, incluyendo las universidades, en las entidades de servicio público (ministerios, institutos, etc.) y en la población en general, se ha generalizado la percepción de que la agricultura es únicamente cuestión tecnológica y que esta debe realizarse mediante el uso de maquinarias e insumos externos, sobre todo importados, para lograr incrementos productivos a través de la explotación intensiva del suelo en campos de grandes extensiones (?).

El éxito de este enfoque en la percepción social se expresa por el hecho de que ante las crisis internacionales de los últimos años (económica, energética, alimentaria, climática, valores y otras), generadas por la globalización de la economía, los decisores recurren con frecuencia a dicho modelo, sin analizar que precisamente es una de las causas de estas crisis y conduce al ciclo vicioso de las tecnologías que ha caracterizado a la producción agropecuaria en los últimos 60 años.

Sin embargo, se obvia o no se desea analizar y mucho menos informar a los estudiantes y el ''gran'' público, los errores cometidos con la explotación intensiva de las tierras, principalmente los efectos negativos debido a afectaciones del medio ambiente y la biodiversidad, a la salud integral de las personas, a la percepción de la población, los gastos excesivos de energía y la contribución al cambio climático, entre otros efectos degradativos de gran complejidad, también ampliamente documentados científicamente.

Incluso, muchas veces se menciona como política agraria el nuevo paradigma de la “agricultura sostenible”, se discursa sobre protección del medio ambiente y la biodiversidad y no se actúa en consecuencia, como lo demuestra el hecho de que aun más del 50% de los proyectos de investigación de las universidades y los centros científicos tributan a la agricultura intensiva, con mayor énfasis a la agricultura biotecnológica especializada para la agroindustria, que se sustenta en tecnologías que requieren de grandes extensiones de monocultivos.

Los eslabones más débiles y afectados en esta “cadena productiva” son los que están en los extremos: primero el agricultor y finalmente el consumidor. Ambos deben asumir costos de diversas características, que van mucho más allá de la clásica “economía agropecuaria” que se sustenta únicamente en el valor monetario.

De hecho muchas personas califican habitualmente este análisis como “romántico”, pues expresan que “hay que comer” y eso solo se logra con producciones “protegidas con agroquímicos”, lo que constituye un permanente conflicto de intereses que ha afectado muchísimo las demandas de la sociedad hacia el sector agropecuario.

Lo más negativo de este asunto social, económico y ambiental es que las decisiones, muchas veces desesperadas por la necesidad de incrementar la producción, generalmente se enfocan hacia el modelo productivista, el que sigue siendo ese viejo paradigma que se originó durante los años 50-60 del pasado siglo.

Ahora en el año 2011, a más de medio siglo de haber surgido dicho paradigma, cuando se requiere una agricultura que reduzca gastos energéticos, incremente la producción de alimentos, garantice la salud y se adapte al cambio climático, entre otras demandas, resulta errado que la sociedad, donde ha proliferado la cultura, la ciencia y la democracia, se mantenga “atada” a viejos enfoques tecnológicos agropecuarios y se necesita reconocer que producir alimentos no es solamente cuestión tecnológica, sino también cultural, social y ambiental, pero además, tanto la producción como el consumo de alimentos constituye un acto ético.

En particular sobre productividad agropecuaria, calidad de alimentos, efectividad económica y energética, así como salud integral, hay muchísimas informaciones científicas y experiencias de agricultores que demuestran que una agricultura con enfoque de sostenibilidad (base agroecológica) puede transitar hacia sistemas agrícolas de nuevo tipo, los que estarán en mejores condiciones para solucionar la mayoría de los problemas que enfrenta el sector agropecuario en muchos países.

Precisamente, el conflicto de intereses ocurre porque la agricultura sostenible contribuye a la soberanía tecnológica y eso afecta a muchísimos intereses. Por ello se afirma que “jugar” con las tecnologías globalizadas ha sido uno de los principales errores de enfoque de la producción agropecuaria en América Latina, Asia y África. Precisamente en países de África, donde en los últimos años se ha implementado el modelo de la “Revolución Verde”, las incompatibilidades de estas tecnologías en los sistemas agrícolas se están expresando en diferentes dimensiones, algunas de ellas no muy evidentes o enmascaradas, pero que tienen impactos negativos en el orden económico, tecnológico, social y ambiental.

Para la mayoría de los agricultores en América Latina y el Caribe, donde los recursos económicos escasean, la asistencia técnica es limitada e inadecuada y los efectos del cambio climático son significativos, la introducción de estos “paquetes tecnológicos” no resulta compatible, lo que muchas veces se expresa en el tiempo, cuando la “tecnología de punta” introducida no se mantiene o comienza a manifestar deficiencias. Proliferan las mezclas tecnológicas en fincas de agricultores de medianos y bajos ingresos, en que los resultados productivos son bajos y el costo económico y energético es elevado.

En Cuba, por ejemplo, donde se ha avanzado notable y exitosamente hacia la producción agropecuaria sostenible en sistemas campesinos, en la agricultura de montaña y en la agricultura urbana, donde se evidencian avances paulatinos en la agricultura suburbana, entre otros resultados, resulta de alto riesgo la introducción de estos “paquetes tecnológicos” superintensivos, caracterizados por el uso de agroquímicos, la mecanización y las variedades transgénicas. Por supuesto, los efectos negativos de estos “polos tecnológicos” son mayores cuando dichas tecnologías son introducidas e implementadas íntegramente “de afuera”, con la misma percepción de los “espejitos de los colonizadores”.

En la época de la conquista, los espejitos vislumbraban a los nativos y se los cambiaban por diversos recursos naturales, pero no resolvían sus problemas fundamentales y lo que sucedió después es bastante conocido. Actualmente, las tecnologías llamadas de “punta” en la producción agropecuaria, vislumbran de igual forma, pero no son la solución del problema de la seguridad y soberanía alimentaria.

La documentación científica sobre este tema es profusa y suficientemente esclarecedora, los debates de especialistas y técnicos en diversos escenarios constituyen una valiosa argumentación y, lo más importante, la percepción de muchísimos agricultores es irrebatible. Estas evidencias sugieren que se debe desaprender el enfoque tecnológico del productivismo, que ha colonizado a la producción agropecuaria en muchos países del Mundo a través de la globalización.

jueves, 21 de abril de 2011

Día Internacional de la Lucha Campesina: Tod@s unimos nuestras voces!!!



Un año más, el 17 de abril, Día Internacional de la Lucha Campesina, se destacó la fuerza y la diversidad de la resistencia de un gran número de ciudadanos y ciudadanas que resistimos contra el modelo dominante que nos imponen las multinacionales del sector agrícola y de la alimentación.

Se han organizado actividades muy variadas en todos los continentes. A las actividades de mayor envergadura se sumaron muchas otras iniciativas que tuvieron lugar en pueblos más pequeños.


La mayor parte de las actividades fueron de carácter festivo, como en Madrid o en Halifax. En otros lugares se organizaron actividades más orientadas a la reflexión, como en Turquía, donde se celebró una ceremonia conmemorativa en la tumba de un líder campesino que falleció el 17 de abril del 2007. 

También hubieron actividades sociales, como en el País Vasco, donde se organizó una feria gastronómica para celebrar la publicación de un libro de recetas. En muchos otros países (como Honduras, Brasil, Indonesia, etc.) se realizaron coloquios. En África, en Timor Leste y en Argentina el 17 de abril estuvo en el candelero de las radios locales y de las cadenas de televisión.

Durante esta jornada internacional de luchas campesinas, todos y todas unimos nuestras voces para denunciar los abusos de las multinacionales. En varios países europeos, el objetivo son las multinacionales de gran distribución. En Indonesia, en Pakistán, en la República Democrática del Congo, en Alemania, las actividades han denunciado la apropiación de tierras. En España y en Perú las plantas transgénicas y sus desastrosas consecuencias constituyen el núcleo de su mensaje.

Además, el pasado 17 de abril, los organizadores han explicado y presentado alternativas para hacer frente a los gigantes internacionales. En Suiza, por ejemplo, se organizaron actividades sobre el comercio local. En Bolivia, una importante delegación de La Via Campesina de mas de 3000 miembros y miembras participó en la conferencia de los pueblos sobre el clima para dar testimonio de lo urgente que es abordar la crisis climática por medio de un cambio radical de los modelos de producción y de consumo.

¡De 17 de abril en 17 de abril, cada año, la soberanía alimentaria va ganando terreno!

martes, 5 de abril de 2011

Alimentos: no engordan estómagos sino ganancias



Entre 2010 y 2011, los precios de los alimentos han batido ''récords'' siete meses consecutivos. Esta ha sido una de las causas de las revueltas en Túnez, Egipto, Argelia o Jordania, ante una subida de un 25% respecto a los precios del año pasado. El propio Parlamento Europeo denuncia que los altos precios de los alimentos están sumiendo a millones de personas en la hambruna y amenazan la seguridad alimentaria mundial a largo plazo, debido no a la escasez o a una menor oferta de alimentos, sino a un alza de precios provocados por la especulación de su valor en bolsa. Mientras el FMI (Fondo Monetario Internacional) asegura cinicamente que “el elevado costo de la comida llegó para quedarse. El mundo quizá deba acostumbrarse a alimentos caros”.

Según diferentes ''especialistas'', 2010 ha sido el año con una de las mejores cosechas de la historia. Según la FAO no hay riesgo de escasez en la última década y las reservas existentes para 2011 garantizan comida incluso con un déficit 13 veces mayor que el actual. No obstante, es sorprendente la inexistente relación aparente entre la cantidad real de cereales y los precios de las materias primas básicas como el trigo, el maíz o el azúcar.

Las tres causas fundamentales de este incremento desmesurado de los precios hay que buscarlas en el control que unas pocas empresas tienen del comercio agrícola mundial, imponiendo un precio, independientemente del costo real de producción; una segunda causa es la especulación bursátil con estas materias primas; y una tercera causa es la extensión de la producción agrícola de agrocombustibles.

La primera causa tiene que ver con el monopolio real de empresas como Syngenta, Dupont o Cargill, que controlan más del 70% de la oferta del cereal. A pesar de las proclamas de libertad de mercado, estos grandes grupos son los que controlan el mercado. De hecho han anunciado beneficios multimillonarios durante 2010 por la comercialización del grano.

La segunda causa tiene que ver con la inversión especulativa en materias primas, pues genera muchos beneficios y es algo muy seguro, ya que la demanda va en aumento. Desde que se especula en bolsa con materias primas básicas, como el trigo o el azúcar, los precios de los alimentos se han multiplicado de manera astronómica provocando una profunda crisis alimentaria que, ya en 2008, incrementó el número de personas hambrientas en 100 millones más de las que ya había (en total el número de personas que padecen hambre en el mundo asciende a más de 1.000 millones de personas). En la medida en que la burbuja inmobiliaria estalló en los Estados Unidos y se profundizó en la crisis financiera, los especuladores empezaron a invertir en alimentos, empujando al alza sus precios.

El ''Relator Especial'' de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación denuncia que los fondos de alto riesgo, los fondos de pensiones y los bancos de inversiones (todos ellos sin interés alguno en los mercados agrícolas), compran muy baratas las materias primas (trigo, maíz…) y esperan a que el crecimiento de la demanda haga subir los precios. Los estudios más fiables atribuyen hasta un 31% de la escalada en el precio del maíz al negocio especulativo de estos denominados “inversores financieros”. Hacen todo lo posible para que sus fondos consigan el beneficio más alto en el más corto plazo. Entre sus prioridades no figuran obviamente ni invertir en la economía real ni evitar las hambrunas.

A mediados de febrero de 2011, el tristemente conocido Banco Mundial comunicaba que debido al incremento en los precios de la comida, el número de hambrientos se estaba acercando a los 1000 millones, cuando los últimos datos de la FAO los cifraba en 925. Y un tercio de la mortalidad infantil en todo el mundo se atribuye a la malnutrición. Además 44 millones de personas están franqueado el umbral de la extrema pobreza porque sus débiles economías familiares han sido desestabilizadas por el incremento del coste de la comida. Según la FAO, en enero de 2011, por séptimo mes consecutivo, el precio de los alimentos alcanzaba un récord histórico al aumentar un 3,4% respecto a diciembre de 2010. Sabiendo que en el último semestre de 2010, el alza acumulada llegaba ya al 44%.

Junto al control del mercado y la especulación financiera encontramos la tercera causa en el uso de cereales como agrocombustibles. El aumento del precio del petróleo ha generado el uso de combustibles ''alternativos'' (no por ello eficaces) como aquellos de origen vegetal. Alrededor del 15% de la producción mundial de maíz se dedica a destilar etanol, que se mezcla con gasolina para los motorizados. A pesar del duro debate por su impacto ambiental, su dudosa contribución en la reducción de emisiones y por agravar la crisis alimentaria, la UE aprobó un objetivo obligatorio para alcanzar un 10% de agrocombustibles en el transporte en 2020. Llenar el depósito de un automóvil mediano con biocombustible requiere tanta cantidad de maíz como la que una persona africana consume en un año entero.

Cada vez se dedican más tierras destinadas a cosechas para biodiesel, reduciendo la oferta destinada a la producción de alimentos para la población. Esto ha reducido los alimentos disponibles, sobre todo en los países empobrecidos. Parece que nadie se atreve a poner en tela de juicio la barbaridad de millones de toneladas de maíz que se destinan a bioetanol (el 14% del maíz mundial). Porque bajo el intocable prisma neoliberal que impera, los alimentos no tienen por qué alimentar estómagos, sino que son mercancías que deben ser cotizadas en el mercado para agrandar las ganancias.

La crisis alimentaria global sólo beneficia a las multinacionales que han transformado los alimentos en una mercancía con la que especular. Las tierras, las semillas, el agua… se están convirtiendo en propiedad de multinacionales que ponen un precio exorbitante a unos bienes que hasta hace muy poco eran públicos. La agricultura y la alimentación como sustentos básicos desaparecen en favor de la visión mercantilista: el fin último no es garantizar comida ni trabajo, sino hacer un buen negocio. Frente a la mercantilización de la vida, debemos de reivindicar el derecho de los pueblos a la soberanía alimentaria, a controlar su agricultura y su alimentación. No se puede especular con aquello que nos alimenta.

jueves, 20 de enero de 2011

El maíz ancestral al tacho de la basura



El Parlamento de México está preparándose para votar un proyecto de ley que dejaría sin efecto la prohibición nacional de utilizar el maíz para producir agrocombustibles, a pesar de que se trata de un alimento básico de la dieta mexicana que ha subido su precio en los últimos días.
La propuesta fue introducida hace dos años por el ex senador y actual gobernador del Estado de Sinaloa, Mario López Valdéz y ha tenido un amplio respaldo de todos los partidos políticos mexicanos. Sin embargo, el sostenido aumento que tuvo el precio de la tortilla de maíz durante diciembre hizo que los senadores nacionales del Partido Revolucionario Institucional (PRI) no acompañaran la medida, lo que por ahora la dejó en suspenso.
La ley actual prohíbe que se utilice el maíz para la producción de agrocombustibles si es insuficiente para cubrir la demanda alimentaria nacional. El proyecto de ley busca quebrar esta prohibición haciendo que se considere el nivel regional y no el nacional, haciendo de esta forma que los Estados que tienen excedentes de maíz puedan destinarlo a la producción de agrocombustibles.
"Es una locura que solo tiene como finalidad enriquecer a grandes productores. Estamos en esa locura de que, habiendo en México 20% de población en extrema pobreza y con 45% de importación de alimentos, entremos en la lógica de querer producir etanol con alimentos básicos", dijo al medio Tierramérica el director ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo, Víctor Suárez.
El Parlamento de México se ha negado a incluir en la Constitución el derecho a la alimentación y ha aprobado al mismo tiempo los cultivos de maíz transgénico, con la justificación de que se trataba de una medida para aumentar la producción de maíz para consumo humano, la misma excusa que ha sido utilizada en todas partes del mundo para introducir los transgénicos y que como sabemos, los resultados han sido opuestos en un 100%.
Sin embargo, los campesinos y trabajadores del campo señalan que la solución no pasa por el cultivo de transgénicos, sino por medidas que permitan conservar la biodiversidad, inviertiendo en el campo de manera sostenible.
Por otra parte, desde la campaña de organizaciones no gubernamentales mexicanas “Sin maíz no hay país” hubo un fuerte pronunciamiento respecto a este tema, ya que se exigió al Senado que garantizara “que no se produzca Etanol a partir de alimentos, maíz y sorgo en México, hasta que no se asegure cubrir la demanda nacional y se garantice el acceso a una alimentación sana, suficiente y culturalmente apropiada para toda la población”.
Asimismo, se exigió a los parlamentarios que aprobaran la Ley de Planeación para la Seguridad y Soberanía Agroalimentaria y Nutricional, “con el objetivo de disponer de un sistema de planeación agroalimentaria a largo plazo con base en la soberanía alimentaria, el derecho a la alimentación y la revalorización de la agricultura campesina”.

sábado, 8 de enero de 2011

Jornada Chacrera


Tras la asamblea que realizaran en el Parque Bellán (Montevideo, Uruguay) el pasado 29 de diciembre, los compañeros de La Verdad Ofende y Los Cumpas de la Chacra, organizaron una jornada de acercamiento a la producción agroecológica a desarrollarse en el día de mañana, domingo 9 de enero a partir de la hora 10, en una chacra de la ciudad de La Paz, Canelones (ver mapa a continuación).


''Todos los y las militantes, flias correspondientes, estudiantes, colectivos, etc que quieran participar de esta actividad son bienvenidos'', nos dicen los organizadores ya que más allá de la ''Jornada Chacrera'', como se ha denominado a la actividad a desarrollarse, se busca trascender la jornada de trabajo y transformarla en una de integración y acercamiento en la que se compartan las experiencias de distintos movimientos sociales y personas que vienen luchando por un mismo camino pero desde ''diferentes frentes''

Si bien el acercamiento a un tipo de producción agroecológica y por ende, que persigue la sustentabilidad medio ambiental y sociocultural ya es un motivo más que importante para asistir, compartir y aprender, el hecho de que en la jornada se busque la integración, hace que sea un día de mayor relevancia aún: a partir de allí aquellos ''diferentes frentes'', podrán (podremos) llegar a construir uno solo o al menos saber que hay más personas que persiguen la misma ''lucha contra el capitalismo, por derrocar y sustituir este sistema por uno donde podamos vivir en armonía, justicia, sin explotación ni del hombre ni de la naturaleza'', como dicen los propios organizadores. 

Actividades


Les dejamos textualmente las actividades a desarrollarse: 

''- Conversa-recorrida: Chacra colectiva, ¿por qué?, ¿pa' que? y ¿cómo? Primeros intentos.

- Trabajo solidario, vivencia de aprendizaje: Agroecología: establecimiento de un policultivo, cerrar el ciclo, integrar rubros y condiciones naturales preexistentes.

- Intercambio de experiencias e ideas de lucha: Conversa con los cumpas y grupos que se arrimen. Ideas y acciones. Resistencia, desafíos hoy.

- Pizza soberana y popular: A cargo de los que queramos meter mano al hornito y a la masa! Varieté de salsas, use su imaginación.

- Tendida de redes- coordinación: Próximas actividades, temas y acciones pa' ver como seguimos entrándole, buscando salidas, denunciando y construyendo el poder popular''.


A tener en cuenta

Habrá que llevar gorro e ingredientes para las pizzas o en su defecto, dinero para la colecta. Asimismo agregan: ''Materiales, volantes, instrumentos musicales, herramientas, invitados (mantener la línea), semillas, ideas, etc. que se les ocurra, son ampliamente recibidos en esta jornada''.

Algo que también es importante es que aquellos que no puedan asistir en el día de mañana, se comuniquen vía correo electrónico (más abajo) para tenerlos en cuenta para futuras jornadas como esta.  

Y habrá que tener en cuenta y esto va por nosotros, la tremenda importancia de este día, como dijimos, tanto por el acercamiento como por la integración. No podemos seguir luchando desde ''diferentes frentes'', debemos perseguir la unificación de ideas y de construcción para conformar una unidad que, como suele decirse, haga a la fuerza. No conseguiremos nada estando cada uno por su lado y jornadas de este tipo son las que sirven para intentar modificar esta realidad de (des)unión. Quedará en nosotros saber qué proponer y qué hacer a futuro para tener cada vez más voz y más fortalezas, como contrapartida de los silencios y las debilidades.  

Contactos

Para más información pueden contactarse con la gente de La Verdad Ofende a través del correo laverdadofende@gmail.com o con los Cumpas de la Chacra por el correo tapera7@gmail.com. También, si bien no somos organizadores, pueden escribirnos a nuestro 
correo movalis0@gmail.com y con gusto responderemos. 

viernes, 7 de enero de 2011

Comité de Granjas Agroecológicas: mucho más que una alternativa


Marta y Marco


Marta Peñafiel y Marco Andino

La lucha por los cambios sociales que abran cauce a un Ecuador que incluya a serranos y costeños, campesinos andinos, indígenas amazónicos y la vasta variedad cultural del país sudamericano tiene larga data y ha conocido etapas de auge, mesetas y retrocesos.
Marta Peñafiel y Marco Andino, en la provincia cordillerana central de Chimborazo, unieron sus vidas a esas luchas y entre sí varias décadas atrás. Por lo que al repasarla también avanzan en las páginas de su propia biografía.
Desde los tiempos de Leónidas Proaño (1910-1988), el “Obispo de los Indios” y su influencia señera en la reivindicación del derecho a la tierra prometida donde vivir y producir, hasta el actual Comité de Granjas Agroecológicas que Marta y Marco integran y acompañan, en las provincias de Chimborazo, Tunguragua y Bolívar, se han venido rescatando del intencionado olvido prácticas de asociación y rotación de cultivos locales, arreglos sociales de cooperación y capacitación en prácticas ancestrales para producir sin esquilmar.
Ecuador cuenta con una Constitución que en muchos sentidos resulta modelo en materia de inclusión de derechos y reconocimiento de pluriculturalidad. Sin embargo, el texto constitucional dista mucho de ser un escudo eficaz para las comunidades ante amenazas como las concesiones mineras, la intermediación usuraria, la forestación maderera en páramos, la falta de respuestas ante la crisis climática, reflexionan Marta y Marco.
Los integrantes de la organización Ecovida y de la Red por el Derecho a la Alimentación FIAN Ecuador, marcaron la diferencia esencial entre la forma (de la Constitución y las leyes) y su sustancia que, a su juicio, sigue beneficiando al agronegocio concentrado en un puñado de empresas.
Tal es el caso de la ley de aguas o de soberanía alimentaria aprobadas sin el respaldo de las organizaciones indígenas campesinas: “el gobierno en sus comienzos tiene un fuerte respaldo de las organizaciones, pero ya después por lo que es su posicionamiento en la práctica recibe la crítica permanente de las organizaciones”, puntualiza Marco Andino.
Marta por su parte señala que son las comunidades campesinas, en sierras, páramos y valles las que verdaderamente “dan de comer al país” pero que sin embargo las acciones oficiales tienden a favorecer a empresas bananeras, de palma africana o de agricultura de exportación.
Mientras, problemas como el acceso a la tierra, las inversiones en obras de regadío o el rescate de variedades de semillas criollas que rompan la cadena de dependencia de los proveedores de insumos por ejemplo, no concitan la atención oficial, señalan los activistas.
Los procesos de acompañamiento e intervención en la provincia de Chimborazo, de las de mayor incidencia de población indígena en la región andina ecuatoriana, representan para Marta Peñafiel y Marco Andino una historia reciente de la que aprender para no repetir errores que significan duros retrocesos.
Desde agrupaciones políticas que “se apropiaban” de las comunidades para alinearlas a sus fines y no viceversa, hasta organizaciones no gubernamentales (ONGs) que mediante prácticas clientelísticas ahondaron lazos de dependencia, Marco y Marta tuvieron que re-educarse en la necesidad de escuchar las verdaderas necesidades de las comunidades, sin recetas previas, reconociendo la creatividad para solucionar los problemas de campesinos convertidos en “ingenieros”, “maestros” o “arquitectos”.
La idea misma de organización, señala Marta Peñafiel, la han re-aprendido de los propios compañeros que objetivamente sufren (vía el encarecimiento de la tierra, vía el cambio climático) el avance avasallante del capital sobre el campo y los bienes naturales.
Marco asimismo rememora el papel del Obispo Proaños en cuanto a cambiar el método de trabajo con las comunidades pero también en su experiencia de abrir los horizontes de la lucha hacia la solidaridad internacional.
Para Marco Andino, las prácticas concretas de las comunidades campesinas hoy significan un mensaje de esperanza frente a crisis estructurales que afectan al ambiente, el clima y del derecho a la alimentación.
Finalmente, Marta comenta cómo fue su propia evolución para entender las luchas por las causas campesinas como parte de la defensa de Derechos Humanos y su vinculación con FIAN, organización que hoy preside a nivel de Ecuador. “Descubrimos que todo aquello por lo que veníamos luchando desde hacía tantos era una cuestión de derechos”, señala.


Mercedes y Mariano



Mariano Pancar



Asociación y rotación de cultivos, independencia de los insumos químicos, conservación de la semilla, compartir conocimientos, fortalecer el núcleo familiar, no vender las tierras, “que nuestro dinero no vaya a los ricos”, apostar a la soberanía alimentaria.
Con este puñado de conceptos, mucha decisión y la convicción de que la letra constitucional ecuatoriana debe hacerse realidad palpable tarde o temprano en el medio rural, viven y resisten los integrantes de la comunidad Alto Columbe, a una hora y media de la ciudad de Riobamba, provincia de Chimborazo.
Entre ellos se encuentran Mercedes Guacho y su esposo, Mariano Pancar. Ellos viven a unos 3000 metros de altura sobre el nivel del mar, en zonas intensamente productivas, casi al nivel de páramo, mostraran con orgullo indisimulado la división de potreros para el ganado, los ensayos en agroforestería, el sistema de terrazas, la implantación de cultivos asociados tradicionales y revalorizados, algunos de ellos casi desaparecidos en la zona del Alto Columbe.
Mariano recuerda que así mismo trabajaron sus mayores, pero que a influjo del paquete tecnológico de la revolución verde la zona se fue volviendo menos rica en cultivos y más dependiente en caros insumos, que transformaban de hecho a los proveedores en “socios” de la ardua tarea de los campesinos.
En su casa está colocado el tendido eléctrico, es verdad, aunque sin conexión. Pero lo que verdaderamente apremia para esta comunidad es la posibilidad de hacer llegar agua de regadío que les permita extender sus meses de cultivo y cosecha.
Los cuatro tradicionales meses de lluvias se han visto reducidos a poco más de dos y en ellos las precipitaciones se han vuelto más violentas y copiosas, volviendo ineficaces las prácticas tradicionales para mitigar la erosión de los suelos en pendiente.
En la región andina ecuatoriana las fuentes de agua provienen de la zona de páramos, superando los 3.600 metros de altitud. Sin embargo, la forestación con especies exóticas como pino y eucalipto o el corrimiento de la frontera agrícola hacia esas regiones ha motivado el empobrecimiento de esas cuencas, por lo que la posibilidad de riego se hace cada véz más costosa, remota e inconstante, señalan Mariano y Mercedes.
“En las ciudades hay mucha influencia de los almacenes, de los supermercados y se están imponendo la alimentación ’chatarra’, ’casi listo’”, reflexiona asimismo Mariano. “Cultivando los campesinos se puede tener el mejor alimento para la humanidad, pero falta la toma de conciencia y existen malas influencias en el país” que no defienden la producción familiar campesina, señala este indígena campesino ecuatoriano.
La finca de Mariano y Mercedes forma parte del Comité de Granjas Agroecológicas que, como se dijo, ha venido trabajando desde hace varios años intentando rescatar los saberes ancestrales y actualizar las prácticas campesinas hacia la agroecología como opción productiva pero también como mensaje político, de resistencia frente a la descampesinización del medio rural, el avance de los monocultivos para agrocombustibles (palma africana, caña de azúcar) y también la desertificación humana de las regiones de su provincia ante la penetración de megaproyectos mineros o forestales.
Mercedes Guacho, por su parte, destaca la importancia de que el ejemplo del cambio de sistema productivo en su comunidad pueda ser compartido para sumar más familias a este movimiento creciente.
Comenta que muchas son las familias que al ver los cambios producidos en su finca, como la incorporación de plantas medicinales con que asisten a sus “guaguas” (hijos pequeños) se muestran interesadas en dejar de ser solamente asalariados de los intermediarios y mejorar la calidad de vida propia y de sus comunidades.

sábado, 27 de noviembre de 2010

El Salvador: por la Ley de Soberanía Alimentaria



Con una movilización campesina ante el Poder Legislativo salvadoreño se reclamó la discusión y aprobación de una norma que garantice la soberanía alimentaria en ese país centroamericano.
La soberanía alimentaria desde las organizaciones campesinas que conforman el Consejo Nacional de Trabajadores del Campo CNTC - CLOC – VC, se concibe como el derecho de la gente a comida saludable, culturalmente adecuada producida con métodos ecológicamente responsables y sostenible, es el derecho de los gobiernos a definir su propia comida y las políticas agrícolas del país sin perjudicar la agricultura de otro países.
Esos son los argumentos que los dirigentes del Consejo Nacional de Trabajadores del Campo CNTC-CLOC-VC en El Salvador utilizaron para la creación del anteproyecto de ley que se presentó a la Honorable Asamblea Legislativa, el 6 de marzo del año 2008 y que al momento no se cuenta con una respuesta favorable ni desfavorable.
Fue en ese sentido que una delegación de 500 campesinos se hizo presente en las afueras del Palacio Legislativo este miércoles 24 de noviembre para demandar una respuesta al anteproyecto de ley que ha sido presentado ante los legisladores, que la mantienen “encajonada”.
Los campesinos organizados demandaron una pronta aprobación de la referida ley, así como un protagonismo mayor de los legisladores en la aprobación de las propuestas que los diferentes sectores plantean al Parlamento.
Aunado a esa propuesta el CNTC, organización salvadoreña que es parte de La Vía Campesina y de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) presentó una serie de iniciativas de ley que son parte de las peticiones que las organizaciones hacen por reivindicar los derechos de los campesinos y campesinas de El Salvador, apuntó Rogelio Soltero de San Julián, dirigente del Consejo.
Las organizaciones campesinas del Consejo Nacional de Trabajadores del Campo manifestaron su firme convicción de “continuar el proceso de lucha que permita hacer posible la creación de la ley de soberanía alimentaria que permita tener una alimentación más sana y saludable para el pueblo”, dijo durante su discurso Carlos Rodríguez, coordinador del Consejo Nacional de Trabajadores del Campo CNTC.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Renombrando el 16 de octubre: Día Internacional de la Soberanía Alimentaria



El pasado 16 de octubre, se ''celebró'' el Día Mundial de la ''Alimentación''. Podemos hablar de este día como una celebración cuándo muere un niño cada 5 segundos a causa del hambre, 37.000 personas por día por la misma razón o cuándo la cifra de gente con hambre crónica supera los 1000 millones en el mundo entero? Evidentemente no. Lo que proponemos es el renombramiento de este día, como ya lo han hecho muchos movimientos sociales, hablando del Día Internacional (o mundial) de la Soberanía Alimentaria, entendiendo a éste día como uno en el que se apuesta a un cambio profundo en el presente y en el futuro y no como algo dado, a su vez que nos ayudará a no mantenernos engañados, teniendo presente que este derecho humano, no es tal para una gran parte de la sociedad mundial. El día que las cifras expuestas no existan, podremos volver a hablar de dicho día como una celebración. 

Soberanía Alimentaria

Si bien ya hemos tratado el tema en reiteradas ocasiones, creemos conveniente recordar qué significa la Soberanía Alimentaria. Para ello, tomaremos la definición de La Vía Campesina, que fuera quien estableciera el término hacia 1996. ''La soberanía alimentaria es el DERECHO de los pueblos, de sus Países o Uniones de Estados a definir su política agraria y alimentaria, sin dumping frente a países terceros. El derecho de los campesinos a producir alimentos y el derecho de los consumidores a poder decidir lo que quieren consumir y, como y quien se lo produce''.

La soberanía alimentaria incluye: 

- Priorizar la producción agrícola local para alimentar a la población, el acceso de l@s campesin@s y de los sin tierra a la tierra, al agua, a las semillas. De ahí la necesidad de reformas agrarias, de la lucha contra los OGM (Organismos Genéticamente modificados), para el libre acceso a las semillas y de mantener el agua en su calidad de bien público que se reparta de una forma sostenible.

- El derecho de los campesinos a producir alimentos y el derecho de los consumidores a poder decidir lo que quieren consumir y, como y quien se lo produce.

- El derecho de los Países a protegerse de las importaciones agrícolas y alimentarias demasiado baratas. Unos precios agrícolas ligados a los costes de producción: es posible siempre que los Países o las Uniones tengan el derecho de gravar con impuestos las importaciones demasiado baratas, que se comprometan a favor de una producción campesina sostenible y que controlen la producción en el mercado interior para evitar unos excedentes estructurales. 

- La participación de los pueblos en la definición de política agraria.

- El reconocimiento de los derechos de las campesinas que desempeñan un papel esencial en la producción agrícola y en la alimentación.

¿De dónde procede el concepto de soberanía alimentaria? El concepto de soberanía alimentaria fue desarrollado por La Vía Campesina y llevado al debate público con ocasión de la Cumbre Mundial de la Alimentación en 1996, y ofrece una alternativa a las políticas neoliberales. Desde entonces, dicho concepto se ha convertido en un tema mayor del debate agrario internacional, inclusive en el seno de las instancias de las Naciones Unidas. Fue el tema principal del foro ONG paralelo a la cumbre mundial de la alimentación de la FAO de junio del 2002.

Las políticas neoliberales destruyen la soberanía alimentaria, priorizan el comercio internacional y no la alimentación de los pueblos. No han contribuído en absoluto en la erradicación del hambre en el mundo. Al contrario, han incrementado la dependencia de los pueblos de las importaciones agrícolas y han reforzado la industrialización de la agricultura, peligrando así el patrimonio genético, cultural y medioambiental de la planeta, así como nuestra salud. Han empujado a centenas de millones de campesin@s a abandonar sus prácticas agrícolas tradicionales, al éxodo rural o a la emigración.

Instituciones internacionales como el FMI (Fondo Monetario Internacional), el Banco Mundial y la OMC (Organización Mundial del Comercio) han aplicado estas políticas dictadas por los intereses de las empresas transnacionales y de las grandes potencias. Unos acuerdos internacionales (OMC), regionales (Acuerdo de Libre Comercio para las Amercias-ALCA) o bilaterales de "libre" cambio de productos agrícolas permiten a dichas empresas controlar el mercado globalizado de la alimentación. La OMC es una institución totalmente inadecuada para tratar los temas relativos a la alimentación y a la agricultura por lo tanto, muchos grupos sociales, quieren a la OMC fuera de la agricultura. La plaga de las importaciones a bajos precios : el dumping destruye la producción alimentaria En el mundo entero, importaciones agrícolas a precios bajos destruyen la economía agrícola local; es el caso de la leche europea importada a la India, del cerdo norteamericano al Caribe, de la carne y de los cereales de la UE a Africa, de animales a Europa, etc.. Estos productos se exportan a pecios bajos gracias a prácticas de dumping. A petición de los Estados Unidos y de la Unión Europea, la OMC ratificó una nueva práctica de dumping que sustituye las ayudas a la exportación por una fuerte baja de sus precios agrícolas, combinada con unos pagos directos abonados por el Estado. Para conseguir la soberanía alimentaria, es imprescindible parar el Dumping.

La soberanía alimentaria incluye un comercio internacional justo. No está en contra de los intercambios, sino de la prioridad dada a las exportaciones: permite garantizar a los pueblos la seguridad alimentaria, a la vez que intercambian con otras regiones producciones específicas que constituyen la diversidad de nuestro planeta. Hace falta, bajo la égide de las Naciones Unidas, dotar estos intercambios de un nuevo marco que :

- Priorice la producción local, regional frente a la exportación.
- Autorice a los Países/Uniones a protegerse contra las importaciones a precios demasiado bajos.
- Permita ayudas públicas a los campesinos, siempre que no sirvan directa o indirectamente a exportar a precios bajos.
- Garantice la estabilidad de los precios agrícolas a escala internacional mediante acuerdos internacionales de control de la producción.

El acceso a los mercados internacionales no es una solución para los campesinos. El problema de los campesinos es antes que nada, la falta de acceso a sus propios mercados locales por unos precios demasiado bajos para sus productos y el dumping a través de la importación que deben enfrentar. El acceso a los mercados internacionales afecta sólo el 10% de la producción mundial; está controlada por empresas transnacionales y por los más grandes empresas agro-industriales. El ejemplo de los productos tropicales (café, plátanos, etc.) lo ilustra claramente: benefician un acceso casi libre a los países del Norte y a pesar de eso los campesin@s del Sur no pueden mejorar su situación.

Las políticas agrícolas deben apoyar una agricultura campesina sostenible en el Norte y en el Sur. Para poner en marcha la soberanía alimentaria, países del Norte y del Sur deben poder apoyar a su agricultura para garantizar el derecho a la alimentación de sus poblaciones, preservar el medio ambiente, desarrollar una agricultura sostenible y protegerse contra el dumping. Deben también ser capaz apoyar su agricultura para cumplir otros intereses públicos que pueden ser diferentes en función de los países y sus tradiciones culturales. Pero en la actualidad, los Estados Unidos y la Unión Europea en particular abusan de ayudas públicas para reducir sus precios en los mercados internos y para practicar el dumping con sus excedentes en los mercados internacionales, destruyendo la agricultura campesina tanto en el Norte como el Sur.

Son imprescindibles las alianzas. Desde hace varios años La Vía Campesina ha desempeñado un papel motor en el desarrollo de redes internacionales que agrupan movimientos sociales, medioambientales, ONGs de desarrollo, consumidores. Estas redes amplían propuestas y estrategias fundamentales para que cesen las políticas neoliberales y para desarrollar unas políticas solidarias.

¿Qué debemos hacer en concreto? Apoyar iniciativas y acciones locales; nacionales como la ocupación de tierras; iniciativas de producción campesina sostenible y orgánica; la defensa de las semillas locales; acciones contra los OGMs y el dumping; el no consumo de productos de las multinacionales de la ''alimentación'' (Coca - Cola, McDonald's, Monsanto, Nestlé, Kraft, Danone, Arcor, etc.), entre otras medidas que se podrían tomar. También es importante llevar este debate a organizaciones, gobiernos y parlamentos y sobre todo, a la sociedad entera.  

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