
sábado, 15 de mayo de 2010
Holcim: Qué decir ya de las empresas mineras?

"No aparece una alternativa a este modelo desarrollista''

Pablo Bertinat, experto argentino del Programa Cono Sur Sustentable, dijo que "hay una gran ofensiva, ya sea de algunos gobiernos como también de sectores empresariales que intentan hacer grandes negocios, para avanzar en el tema nuclear".
Recientemente, Cono Sur Sustentable, una iniciativa integrada por organizaciones ciudadanas de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, lanzó "Pensar la Energía", una colección de publicaciones cuya primera entrega se denomina "La energía nuclear en la sociedad del riesgo". Este primer fascículo, explicó Bertinat, quien además es coordinador del Área Energía de la ONG Taller Ecologista, analiza "los riesgos intrínsecos" de una tecnología determinada vinculados a los residuos de la industria, la proliferación nuclear y la minería. "Una óptica no siempre abordada", según aseguró el referente de la organización con sede en la provincia de Santa Fé. Bertinat agregó que el objetivo del documento es "alertar sobre cuáles son las falsas opciones" que visualizan en las alternativas energéticas vigentes.
Además, manifestó que la sociedad del riesgo es una situación de "mucha vulnerabilidad" en la que los avances científicos no son acompañados de un debate y una comprensión profunda, por parte de la sociedad, de los riesgos que implican. "Es imposible seguir avanzando pensando en la preservación del planeta con el estilo de desarrollo actual", señaló Bertinat.
Semanas atrás, el especialista participó en Bolivia de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático donde, según expresó, "no hubo un espacio específico para discutir la temática energética". En tanto, consideró que durante el encuentro "lo más fuerte" que se mencionó fue la posibilidad de abandonar la producción de combustibles fósiles represando el petróleo bajo tierra, iniciativa liderada por el gobierno de Ecuador. "Los gobiernos progresistas están impulsando los mismos programas de desarrollo que los gobiernos anteriores", indicó Bertinat. Y afirmó: "No aparece una alternativa a este modelo desarrollista que va a hacer tanto desastre como el modelo liberal". "La única diferencia ―aclaró finalmente―, que no es menor pero tampoco determinante, es que ahora están en manos de los estados y permiten recuperar algo de la renta".
Joe Arpaio: un hijo de inmigrantes en contra de inmigrantes

jueves, 13 de mayo de 2010
Louis Dreyfus y su caña destructora

Usina de azúcar y etanol en Rio Brilhante
La Pastoral de la Tierra y la Red Social de Justicia y Derechos Humanos acusarán a la multinacional de origen francés Louis Dreyfus en el Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP). Estas organizaciones acusan a la empresa de generar, mediante su impulso a la expansión del monocultivo de caña de azúcar, impactos tan variados y profundos como la explotación del trabajo precario, la destrucción de ecosistemas y el hostigamiento de comunidades indígenas.
Todo esto se da en Brasil, en donde la multinacional empezó adquiriendo ingenios en los estados de San Pablo y Minas Gerais en el año 2005. Su expansión la llevó a la región centro-oeste del país, instalándose en territorios indígenas y en la región de ''Cerrado'', un ecosistema que abastece las principales cuencas hidrográficas del país, y que contiene una fauna y flora altamente diversas.
En total Dreyfus posee cincuenta mil hectáreas de caña de azúcar. En octubre de 2009, la empresa se fusionó con otras empresas creando el grupo LDC-SEV Bioenergía, que se convirtió en el segundo mayor productor mundial de azúcar y etanol. Su objetivo es producir cuarenta millones de toneladas de caña anuales y participan de sus acciones las familias Biaggi y Junqueira, el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) y el banco Goldman Sachs.
Esta gran disponibilidad de tierras para el monocultivo de caña va de la mano con el aumento de la violencia contra el pueblo originario guaraní Kaiowá, una de las poblaciones indígenas más numerosas de Brasil, compuesta por 47 mil personas que viven, sin los derechos territoriales correspondientes, en un área de aproximadamente veinte mil hectáreas.
Según el Consejo Indigenista Misionero, a causa de la expansión del monocultivo de caña, los pobladores originarios viven en una situación extremadamente precaria, en la cual la falta de tierra genera serios problemas sociales como muerte de niños por desnutrición, suicidios (principalmente de jóvenes) y alcoholismo. Además, se han registrado por lo menos cuatro casos de asesinatos de indígenas en los ingenios, así como trabajo esclavo en las tareas de corte de la caña.
Como ejemplo de los impactos socioambientales que ha generado esta multinacional, las organizaciones señalan la hacienda de Antonio Luciano, en donde el monocultivo de caña tiene como destino la producción de etanol. Allí se llegó a desviar el curso del río San Francisco para facilitar el transporte de la producción, sin licencia ambiental o estudios técnicos. En todas sus etapas, el monocultivo de caña sustituye áreas de agricultura y ganadería, además de destruir las reservas florestales y el denominado bosque de galería. Para hacer las plantaciones, las empresas queman los bosques nativos, talando y enterrando árboles, y todo esto es realizado de forma clandestina.
FM Gente de Radio
''Colombia más que nunca está viviendo la peor crisis a nivel de sociedad”
Nestlé como una de las más irresponsables en materia social y ecológica

El caso se registró hace algunos años, pero no deja de tener actualidad. Entre otras cosas porque las organizaciones Attac Suiza y Multiwatch denunciarán al gigante agroalimentario Nestlé por prácticas de espionaje contra militantes sociales europeos ante el Tribunal Permanente de los Pueblos, que sesionará en Madrid, la capital española, el 14 y 15 de mayo.
Es que la justicia nunca llegó a expedirse respecto a este escándalo, que algunos bautizaron como el “Nestlegate”, y que tomó estado público en 2008 después de una investigación de la televisión francesa, que recogió testimonios policiales en los que se admiten las infiltraciones.
Allí se supo que poco antes de una cumbre del G8 realizada en 2003, ejecutivos de Nestlé contrataron a agentes de la empresa de seguridad Securitas para que se infiltrara en la organización Attac (sigla que identifica a la Asociación por una Tasa sobre las Transacciones especulativas para Ayuda a los Ciudadanos), que por aquellos días preparaba un libro crítico con Nestlé, una de las multinacionales más cuestionadas del planeta por sus violaciones a los derechos sindicales.
De acuerdo al informe que se presentará ante el TPP, la agente bajo el nombre falso de Sara Meylan espió a Attac desde agosto de 2003 hasta junio de 2004, y se estima que la corporación gastó unos 65 millones de euros en estas tareas encargadas a Securitas, que siempre ha operado en estrecho vínculo con la policía helvética.
Los integrantes del grupo infiltrado recuerdan a la agente como una simpática veinteañera que llegó al local de ATTAC para ofrecerse como colaboradora, pero que poco después elaboraba completos informes sobre los perfiles ideológicos de los demás activistas. “Nunca quería aparecer en las fotos”, recordó uno de sus colegas, en el informe televisivo que comprobó los vínculos entre Nestlé y Securitas.
Las organizaciones denunciantes recuerdan que la infiltración tuvo como telón de fondo una fuerte lucha contra la privatización de los recursos, la sobre-explotación del agua y la violación de derechos sindicales laborales por parte de Nestlé. Por aquellos días, por ejemplo, se criticaba la actividad de la multinacional en el Parque de Aguas de la ciudad brasileña de São Lourenço, en el estado de Minas Gerais, que finalmente fue cerrado en 2006. Uno de los referentes de esa lucha ciudadana, Franklin Frederick, aparece mencionado varias veces en los informes de la agente infiltrada por Securitas.
Otro caso paradigmático de los abusos de Nestlé es la histórica pelea del sindicato colombiano Sinaltrainal, pionero en las denuncias de las violaciones de derechos laborales en Colombia por parte del gigante alimentario europeo.
La multinacional de capitales suizos está presente en los cinco continentes, y sólo en América Latina tiene 76 fábricas. En diferentes informes de la sociedad civil internacional, Nestlé ha encabezado los ''rankings'' de las empresas más irresponsables en materia social y ecológica.





