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miércoles, 17 de febrero de 2010

Pocos datos pero contundentes


Lo informó esta semana la Organización Internacional del Trabajo (OIT): La desocupación laboral en América Latina y el Caribe representa el 7 por ciento del total de 104 millones de jóvenes que viven en la región. La información fue divulgada durante el Foro de Cohesión Social de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, que se realiza esta semana en Lima, Perú.

El director regional de la OIT, Jean Maninat, señaló que la crisis financiera del 2009 dejó sin empleo a unos 600 mil latinoamericanos de entre 15 y 24 años. Maninat aseguró durante su intervención en el Foro que "es necesario invertir en la creación de empleo la misma voluntad política e inventiva que se utilizó para salvar al sistema financiero".

Indicó como un dato revelador que el 20 por ciento de los jóvenes de América Latina no estudia ni trabaja. La misma investigación de la OIT apunta que el 34 por ciento de los jóvenes en la región se dedica sólo al estudio, y otro 33 por ciento sólo trabaja. Por último, un 13 por ciento de los jóvenes latinoamericanos comparte su tiempo entre el trabajo y el estudio.

martes, 9 de febrero de 2010

¿Ecuador quiere TLC?


Sorprende que el Gobierno ecuatoriano haya anunciado reanudar el proceso de Negociación Multipartes con la Unión Europea (UE). Hay que recordar que este proceso de negociación fue suspendido por el propio presidente Rafael Correa el 17 de julio de 2009. Esta decisión se tomó por dos razones básicas. Una, por el diferendo sobre el banano que tiene el país con la UE. Dos, por la necesidad de dar paso a un diálogo que involucre aspectos comerciales, políticos y de cooperación. Estos dos temas todavía no están resueltos. Sobre el caso del banano es necesario esperar, por mínima precaución, a que se perfeccione el acuerdo en la OMC. En relación al diálogo, lo que existe es una propuesta de memorándum de entendimiento que no garantiza que en la práctica la negociación aborde todos los aspectos propuestos por Ecuador. Además, hay que tener presente que el enfoque del proceso de negociación que llevan los países vecinos, Perú y Colombia, con la UE abre la puerta a un típico tratado de libre comercio (TLC).


Varios economistas, tanto a nivel nacional como internacional, se han opuesto a los TLC por ser asimétricos en términos del poder de negociación y, sobre todo, por perseguir fines que no contribuyen al desarrollo de los países "pobres" y aumentan su dependencia hacia los países ricos. En el país se levantaron duras críticas al TLC con los EE.UU., incluso por parte del propio Rafael Correa, quien, antes de llegar a la presidencia, escribió el prólogo del libro "El rostro oculto del TLC"* (Abya-Yala 2006), de Alberto Acosta, Fander Falconí, René Ramírez y Hugo Jácome. Los cuestionamientos conceptuales formulados entonces al TLC con los EEUU son por igual válidos para el TLC con Europa: "La idea de que el libre comercio beneficia siempre y a todos, es simplemente una falacia o ingenuidad extrema más cercana a la religión que a la ciencia, y no resiste un profundo análisis teórico, empírico o histórico. Aunque el TLC es mucho más que la simple liberalización comercial, nos referiremos básicamente a los sofismas sosteniendo las bondades del llamado libre comercio. En concreto, el TLC es la completa liberalización del flujo de inversiones y capital financiero, y en menor medida de bienes y servicios, a excepción del recurso humano. En otras palabras, es una inconsistente expresión del fundamentalismo de mercado".


Ahora habría que preguntarse: ¿si se cuenta con un equipo de negociación consolidado, que lleve un proceso en defensa de los intereses nacionales y de las directrices que establece la Constitución Ecuatoriana?, ¿si existen los estudios de impacto económico, social y ambiental sobre las ventajas y desventajas de avanzar en un acuerdo de este tipo?, ¿en qué condiciones se va a incorporar al proceso que Colombia y Perú ya tienen adelantado o iría a propios ritmos sin caer víctimas de las presiones internacionales y nacionales que ya comienzan a aplaudir al Gobierno desde las grandes cámaras de la producción por esta decisión?, ¿se va a dejar solo a Bolivia en este proceso, siendo un socio estratégico del ALBA?


Negociar con la UE puede conducir a Ecuador a los pantanosos terrenos de un TLC. Cuando lo correcto sería dar paso a otra forma de inserción en el mercado mundial, sustentada en un nuevo perfil de especialización con sostenimiento interno. Además, es indispensable abrir un amplio debate en la sociedad sobre este tipo de acuerdos; sería inaceptable que una negociación de este tipo se realice sin una amplia participación ciudadana, como se quiso hacer con el TLC con los Estados Unidos.


Casualidad o no, coincide el reinicio de las negociaciones con la salida de Fander Falconí de la Cancillería. ¿Será acaso éste otro revés en el proceso de la Revolución Ciudadana?

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