
Las herramientas necesarias para luchar contra la malaria se han desarrollado y deben usarse e implementarse. Muchos países propensos a sufrir malaria han progresado en su lucha contra esta enfermedad en los últimos años, apoyados por los fondos que vienen principalmente del Fondo Global. Sin embargo, en muchos países la respuesta sigue siendo insuficiente.
Actualmente existen además pruebas de diagnóstico fiables, fáciles de usar y que requieren solamente una gota de sangre para obtener el resultado en 15 minutos. El año pasado, MSF pudo diagnosticar y tratar con éxito a más de un millón de pacientes de malaria en 30 países. En uno de ellos, Burundi, la organización trabaja actualmente con las autoridades sanitarias del país para afrontar una emergencia de malaria en tres provincias y donde ya se han diagnosticado y tratado a unos 60.000 pacientes.
En muchos países ''en desarrollo'' donde la malaria es endémica, los pacientes que presentan fiebre son muchas veces tratados médicamente como si tuvieran malaria, sin haber confirmado su diagnóstico. Esto puede llevar a que se prescriban de forma innecesaria las ACT y puede también tener consecuencias graves para los pacientes, ya que no recibirán la medicación necesaria para su enfermedad. El uso sistemático del TDR, como recomienda la OMS, puede reducir los riesgos.
“Deben ponerse al alcance de la población herramientas de prevención como mosquiteras impregnadas con insecticida. Además, deben implementarse el TDR y tratamiento a una escala mucho mayor. En contextos de pobreza generalizada, esto significa que los servicios de salud sean gratuitos para los pacientes. Nuestra experiencia en países como Mali o Sierra Leona ha demostrado que el acceso gratuito a servicios de salud integrales puede triplicar el número de pacientes tratados con éxito. Y lo que es más importante, el número de muertes relacionadas con la malaria puede disminuir de forma significativa”, afirma Pece.







